miércoles, 23 de julio de 2014

Las latas personalizadas

Como todos ya saben (y si no saben es porque son de otro mundo, antisociales), la Coca Cola lanzó una de sus campañas de unidad, paz, amor, convivencia para compartir una bebida con (inserte el nombre que le aparezca). 
El pedo y lo que más me, cómo decirlo, JODE es que todos ya se subieron al tren del mame que quieren una latita con su nombre; pero olvídenlo aquellos cuyo nombre sea Tiburcio, Petronilo, Brayan, Britani, Guadalupe, Alejandra o Yuriko porque no hay chingaderitas de ésas con nuestro nombre. Y ahí radica mi problema, todos quieren tener un pinche envase de aluminio con su "maravilloso" y "único" nombre para tomarle una foto y todos le comenten: gooooeiiii, quiero una con el mío, qué chingón (denme un tiro, carajo). 
Ya mi Feis se ha llenado de fotos de sus jodidas latas y molesta, bueeeeno, mis ojos se molestan (jajaja, soy una mamona) con tanta basura visual. 
Ah, pa colmo también sacaron la alternativa revolucionaria de pseudo campaña de salud pública (ay, goooei el nombre me salió chido) donde en vez de decir "Pedro" traen las leyendas "Diabetes", "Obesidad", "Colesterol", etc., pero me siguen pareciendo igual de patéticas. 
Las únicas que son tolerables son las de Aragorn (es cagado) aunque ya lo había visto en uno de Starbucks… 
¿Y si le bajan unas cuatro rayas a su desmadre de las latas? ¿Dónde están los memes mundialistas, los de El Piojo? ¡Dóndeee! 

lunes, 21 de julio de 2014

La carrera Bimbo

Ayer realicé mi primera carrera de 5km y estuve muy contenta por terminarla sin acabar en urgencias con oxígeno y desfribilador. Pensé que iba a sacar el bofe y las entrañas en el primer kilómetro o que me iba a dar dolor de caballo o algo así bien fatídico, me imaginé lo peor pues (ya saben que casi ni se me da el drama ja).

Total que todo empezó el viernes cuando Blanca (hola, chula, serás famosa en mi blog) me dijo: "vamos a correr el domingo", yo alegué a mi favor que no tenía condición, que no había corrido y me convenció. El viernes, bueno más bien el sábado cuando fuimos al famosísimo Patrick Miller, me recibió con el kit (D:) y hasta ese momento me di cuenta que era MUY en serio.

El sábado fuimos por el número y el chip al Campo Marte. ¡Qué solazo hacía! Casi me derrito, acabé como jitomatito asado nada más de ese rato. Regresé molida a la casa y comí un pozole para recuperar energías, reposé un poco y subí a echarme el resto de la tarde. Me dormí "temprano", a las 10:30, para recuperar juerzas y ponerme chingona en la carrera. 

viernes, 18 de julio de 2014

Bullying

Les cuento: siempre fui una chica muy ñoña, de ésas que siempre sacaban 9 o 10, si sacaba 8 me moría, mi mamá jamás me obligó a sacar buenas calificaciones o a ser el primer lugar de la escuela, nah… ella se sentía como pavorreal porque eran nuestros logros.

Yo era la clásica que participaba en cuanta actividad escolar se le pusiera de frente: teatro, danza, canto (aunque siempre me rechazaron del coro por mi voz ronca), cuentacuentos, ortografía, declamación, oratoria, los concursos de escoltas (oso mil, era una nerda) y un largo etcétera.

Además era una niña simpática que le caía bien a los maestros, he usado lentes desde segundo de primaria, llenita, muy cachetona, orejona (a dios gracias que cambiaron), chillona hasta el hartazgo, platicadora, rebelde con causa y, repito, ñoña.

Por esas razones, mis compañeras, principalmente, me hacían a un lado porque yo no era la chica cool que entraba al coro o que gustara de usar moñitos o jugar con las muñecas, siempre he sido muy simple: cola de caballo y austera, es decir, sin tanto pinche guajolote en la cabeza.  Tampoco era de las que hablaban cosas de niña porque me gustaba platicar con gente más grande y me parecía más interesante que criticar a Fulanita porque venía toda mugrosa o porque se comía los mocos o porque su mamá se la chingó por tan malas calificaciones. Nah… ¡hueva!

miércoles, 16 de julio de 2014

Pretendientes everywhere

No me considero una mujer despampanante ni que acapare las miradas cuando llega, sí me considero atractiva y coqueta (punto a mi favor, bitches) y le saco mucho provecho (cuando quiero, a veces no tengo humor ni ganas ni nada); por ejemplo cuando salgo a una fiesta termino conociendo hasta al cotorro de la casa. 

Mis amigos lo saben: no soy de las que se quedan como el chinito nomás “milando” cómo todos se la pasan moviendo el bote, platicando y demás. ¡No! Yo soy de las pocas chicas con iniciativa (ahí nomás soy bien sencilla) que sacan a bailar a un chico, ¿que no lo conozco? Perfecto, “hola, mucho gusto soy Yoko”, total que siempre conozco a todos, no por nada me gané el mote de ser “la chica fiesta” de la fuente que cubría.

Pero no sólo salgo con una innumerable cantidad de nuevos amigos pachangueros como yo (¡no!) también salgo con una lista de pretendientes que quieren invitarme a una cita fuera de la fiesta y el desmadre y es de eso de lo que trata esta entrada, los tipos de pretendientes con los que me he topado en mi vida (sólo hablaré de mi experiencia, no quiero que me linchen si se me va alguno).

A grandes rasgos hay dos tipos de pretendientes: los pretendientes mosca y los pretendientes con iniciativa.

martes, 15 de julio de 2014

Del abismo

Me encontraste con el alma medio desnuda, medio vestida, medio consciente, a media luz.
Estaba en un rincón llorosa, aterrada, con las rodillas raspadas y algunos moretones en la cara. Rasguños en la espalda y aún sangrantes las heridas.
Entró un soplo de viento fresco a sanear el entorno. La cuidaste como se procura a un desvalido, con la ternura de curar una fiebre, como una frazada que quita el frío.
Limpiaste las heridas, las desinfectaste. Algunas fueron zurcidas delicadamente por tus dedos sinceros.
Me ayudaste a encontrar la esperanza y la fe en mí misma porque me hallaba perdida en el dolor, en el abismo.
Entraste a mi vida y pudiste hacerme ver que aún había felicidad en los matices sin importar las cicatrices, hiciste ver que del dolor también se aprende para ser más fuerte.
Y de pronto, sin que la luna y la luz lo advirtieran regresó mi sonrisa al rostro, la luz a mis ojos, el color a mis labios rosados; recobré la calidez de mi piel y el encanto por la vida, ¡regresó el amor por mí misma!
Entraste a acomodar mi existencia sin invadirla. Decidiste ayudarme a sacar los demonios para aprender a convivir con ellos y no vivir de ellos… jamás invadiste mi alma, sólo eras una maravillosa compañía.
Tras meses de la salvación y tu valiosa y amorosa amistad con sentido podemos hacer el amor por las noches, tocar la guitarra, cantar y acomodarnos en las noches estrelladas a beber té y platicar para que las heridas no infecten el sentimiento y mucho menos nos dañen el corazón.  

miércoles, 9 de julio de 2014

La trasnochada en el Marra

El sábado fuimos varios amigos y yo a celebrar el cumpleaños de "mijarrón" Dianela, que cumplió veintitantos. Primero precopeamos en el "Santa Leyenda" a un ladito del Metrobús Nuevo León (goeeei, ya soy cool), ahí nos pusimos a platicar, bromear, reír todo al calor de las cervezas y los mojitos en promoción (2x1, ya saben godín godín, pero ahorrador) y los cacahuates nadando en salsa y limón. Mi amigo Grumpy pidió unos sopecitos de carne molida con muy buen sabor, la neta si van se los recomiendo. Los mojitos en promoción no están taaaan mal; pero no fueron mi hit. Quizá porque soy chelera de corazón.

Total que después de un par de horas, la festejada se acercó a preguntarnos si se armaba el after. Y surgió el clásico "bueno ¿y a dónde?" unos decían que a Zona Rosa, otros que mejor al Marra y otro par que nos fuéramos a un depa en Coapa. La neta es que ganó el famosísimo Marra.

Ahí íbamos Karina, Rafa, Dianela (¡obvio!), Nancy y su novio, Pablo (que no me cae chido, hola), otro chico que iba en mi facultad, una amiga de "mijarrón", el Grumpy y yo, todos rumbo al metrobús en busca del camino de baldosas arcoiris (¿entendieron? Arcoiris...), ejem... es decir a la estación Revolución y de ahí caminaríamos interminablemente hasta Bellas Artes (háganme el chingado favor) y de paso todos pasamos al cajero en plena medianoche (mamá que no te dé el soponcio).

lunes, 7 de julio de 2014

Vídeo: Fantasía y realidad del amor



"Gracias por haber venido"

Y él me dijo: "Es algo parecido, algo que nos pasó a nosotros. Gracias por tanto y tanto."

Me dejó con el corazón destrozado, pero no cierres la puerta, deja que entre aire y luz que la soledad me acompañé por un tiempo. Al final vendrá alguien más y podré decirle:


"Bienvenido, ponte cómodo".