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jueves, 23 de agosto de 2018

Hablemos de La casa de las flores

Todo mundo está hablando, bien o mal, de la nueva serie sensación de Netflix: La casa de las flores. En tan sólo dos semanas se ha vuelto todo un éxito y he leído comentarios que van desde "pinche serie chafa", "ay, sí, ustedes odiando a Televisa y en Netflix sí ven novelas" o "¡qué divertida está". Pero yo hablaré de varias cosas que noté en la serie, que me gustaron mucho y me hacen pensar que no es una novela más de la escuela Televisa, ahí va:

(ALERTA DE SPOILERS)

Hay sororidad
Así es. En esta serie desde el capítulo 1 cuando Roberta deja la carta explicando todo lo que pasó y luego en el siguiente capítulo cuando Virginia lee la carta no quiere tomar venganza contra Micaela (hija de Roberta) ni tampoco grita como loca que la odia y que quiere destruir a ella, su gente y su memoria. No, al contrario, toma un tanto las cosas con calma y, cuando hay una escena en el cementerio, se ve cómo ambas se toman las manos y se vuelven cómplices de una u otra manera. ¿Cuándo hemos visto eso en las dramáticas producciones de Televisa? 

Mujeres fuertes
Aquí se encuentra una delgada línea entre ser una mujer fuerte y una mujer que deja todo por su familia. Tanto Virginia como Paulina son las que mantienen a flote a la familia, quienes están conscientes de las situaciones reales que les pasan y son las que resuelven todo, pese a las adversidades. Al final, Virginia le dice a Paulina que viva su vida, que disfrute a su familia, que sea feliz. Además, ambos personajes se mortifican (con razones justas), pero no se tiran a la chilladera, ¿verdad, Victoria Ruffo? 

Se asoma la diversidad 
Sí, lo hacen ver cómo algo frívolo, pero es súper padre que se muestren travestis, transexuales y gays sin el escarnio propio ni los chistes pendejos que suelen hacerse en televisión abierta. Aquí nos muestras a las drag queens como las reinas-divas que son, no como tipos disfrazados fingiendo ser "vestidas". O cuando María José pasa por la revisión en el Reclusorio y es discriminada porque no en su pasaporte sigue siendo hombre o la nula posibilidad de poder ejercer como abogado aquí en México, ésos son pequeños destellos de lo que viven las personas trans en nuestro país. Lo de gay/bi de Julián pudieron abordarlo de una forma menos frívola y absurda, pero al menos se hablan más de estos temas. La bisexualidad en series mexicanas rarísima vez se toca.


Ya para cerrar. Hay contenido muy diverso en Netflix sino les gusta ser parte de la perrada, dejen que al menos los demás disfruten a gusto. La neta esa serie tiene cosas chidas y hay que alcanzar a verlas. 


jueves, 24 de mayo de 2018

Ser ama de casa ¿es no hacer nada?

Como muchos saben, he estado desempleada durante largo tiempo y en estos meses me he dedicado a hacer labores del hogar y, de vez en cuando, trabajé de forma freelance y estudiaba también inglés.
Hace unas semanas cuando iba rumbo a una entrevista de trabajo, el tipo del Uber soltó al aire que si ya iba al trabajo, le respondí "no, voy a una entrevista de trabajo", su reacción, supongo quiso hacerse el gracioso, fue decirme "¿entonces eres nini?". Me molesté y le dije que mientras encontraba trabajo me dedicaba a ser ama de casa y que estudiaba inglés.

Se calló un rato.

Luego, volvió a hablar tratando de ser más empático (spoiler: sin éxito) y me dijo: señorita, espero que pronto encuentre trabajo porque eso de no hacer nada, no está padre... lo interrumpí y le cuestioné "¿no hago nada? ¿Sabías que ser ama de casa es el trabajo más cansado y el que menos se remunera y menos se valora?", trató de componerle, pero ya no pudo y mejor se quedó callado lo que restó del camino.

Y así como el chófer del Uber hay muchas, muchísimas personas menospreciando el trabajo que hacen las trabajadoras del hogar (y los trabajadores también), pensando que no hacen nada, que sólo se quedan en casa, nomás cuidan a los niños; y creo que el hecho de que los demás vean que una está en casa es sinónimo de no hacer gran cosa, pero es la chamba más pesada (yo lo viví) y digo tampoco es como, por ejemplo, lo que hace mi mamá o mi suegra o sus mamás o nuestras abuelas que cuidaban hijos, la casa y no dejaban JAMÁS sucia la casa, diario lavaban trastes, barrían, trapeaban y cocinaban; yo me daba ciertas libertades (la verdad).

¿Por qué me enchiló tanto lo que me dijo el chófer? Porque acepté que mi labor es importante y porque me disgusta mucho que los demás me digan que sólo estoy en mi casa, pero no me preguntaron nunca qué tanto hacía; ahí sí les hubiera respondido: voy al mercado, hago de comer, lavo, guardo ropa, lavo trastes, barro y trapeo, escribo textos freelance, estudio inglés, SEO, escribo en mi blog, hago ejercicio, leo, voy a terapia y duermo.

No es nada fácil y, por eso, las mujeres que se dedican al 100% a ser amas de casa tienen toda mi admiración y respeto. Ustedes no menosprecien este trabajo está bien rudo (se los dice la voz de la experiencia). No sean ingratos.


lunes, 12 de marzo de 2018

Ya soy toda una señora

Voy una o dos veces por semana al mercado, ya me reconocen mis vendedores de confianza, pero hoy les platicaré del señor de la carne.

El señor de la carne es un hombre de unos 60 años, muy amable, siempre lo veo sonriendo a su clientela y te recomienda algún corte o carne específica para algún guisado, me cae bien, PERO... me dice "señora". 

La primera vez que me llamó así los ovarios casi me estallaron y tuve ganas de darle la espalda con el afán de no comprarle nada en la vida, pero la carne que vende es la mejor de la comarca (y a buen precio #YaSoyUnaSeñora). Lo vi por el lado positivo: tal vez ya está acostumbrado a que todas las que van son señoras-señoras y pues se confundió, ¿no? Es válido. 

Después fui otra ocasión y una señora-señora le dijo "despáchele a la señora", o sea yo, ¡¡a mí me llamó señora!! El señor de la carne me dijo "¿qué va a llevar, señito?", y me resigné. 

¿Ya pa' qué me enojaba en mis adentros? ¿Pa' qué chingados hacia corajes? Ya soy toda una señora, lo acepté. La verdad, no sé cómo sentirme al respecto porque nunca he estado de acuerdo con que me llamen así y también porque no estoy casada (pero estoy juntada viviendo en amasiato) ni tampoco tengo hijos. No sé, no termino de convencerme, pero dejo que el señor y mis vendedores de confianza me llamen como quieran (*sigo pensando...*)

...¿serán las canas? *cries in spanish* 

Pinterest

martes, 31 de enero de 2017

Me cagan los sonideros (y le grité al chofer)

No tengo nada en contra de la música sonidera, al contrario, ahí pasé varias horas bailando y admirando los pasos más rimbombantes que una persona o personas puedan sacar o ver en sus vidas. Durante mi adolescencia escuché muuuuchos mixes de Sonido La Changa o Polymarchs o Condor, aprendí a bailar cumbia de forma chida ahí, también tuve a bien aprender pasitos "barrieros" de salsa, guaracha u otro género tropicalón, pero algo que nunca soporté (y sigo sin soportar) es que en una buena rola se pongan a hablar y la repitan y la repitan y no dejen bailar a gusto, ¡es lo más pinche desesperante del mundo!

Hoy mientras venía en el camión rumbo a casa, el chófer tuvo a bien quitar su reggaetón modersno para poner los éxitazos sonideros de la colonia (oh, sí, porque no bastaba con poner el ritmo sonidero sino hacia falta que fuera personalizado para sentir como en casa. Gracias por invitarnos a tu fiesta ¬¬), la serie de inconvenientes fueron: 1) el maldito volumen alto; 2) baja fidelidad de sonido (hasta para ser naco hay que tener estilo, digo yo); y 3) se la pasa hablando el tipo del sonido en toda la rola. Me desesperó mucho que no me dejara disfrutar de esa rola que me gusta (por si les interesa era El negrito de la salsa) y además me espantó el sueño...

Total que a la segunda rola, me enojé y le grité -cual frase de ñora de mi colonia- con finura y elegancia "¡oyeeee, bájale a tu escándalo, pinche sordo!". Refunfuñó algo, pero le bajó al volumen, no como esperaba pero al menos ya podía escuchar mis propios pensamientos.

No hay tos con sus rolas, me cae que no. Luego escucho algunas que tienen aaaaaaños que ni sus luces y hasta me emociono (porque chica de barrio, déjenme, bailo bien chingón). He aguantado la discografía completa de Los Temerarios, Los Acosta, Los éxitos 2016 de la guaracha, Wisin y Yandel, Romeo Santos, La Sonora Dinamita, Los Ángeles Azules, Los éxitos de ayer y hoy del rock en español, y hasta la programación de Amor 95.3 con repertorio de Yuri, Juan Gabriel y Flans, pero me cae que no soporto en lo absoluto las dedicatorias sonideras, que me interrumpan la rola, que me destrocen el sentimiento y que le quiten lo sabroso a la música. Con eso sí no puedo... *sniff*

Dicho sea de paso: odio a la Ruta 57 ¬¬


jueves, 19 de enero de 2017

¡Estoy harta de Facebook!

Llevo meses cansada de los contenidos, de leer cosas que pone gente que no me importa y que tengo en mi lista de amigos, pero que me da cosita eliminar porque luego se sienten de que una los quite de su vida cibernética. Estoy harta de la Policía Políticamente Correcta en redes donde está "mal" lo que dices o escribes porque no es lo que va en su línea de pensamiento o moral o doble moral.

A veces, hago a un lado esas "correcciones" hiper mamonas sobre lo que está "bien" y lo que está "mal" poner en redes sociales, e intento disfrutar, reírme de las bromas de cámara escondida, de ver los vídeos de gatitos y morirme de ternura, de vez en cuando meter mis narices en un debate y luego hartarme de que no llegaré a ningún lado con gente necia, siendo necia yo intentando explicarles mi punto de vista y gastando mi tiempo y mi bilis en esas personas que, siendo sinceros, no conozco. 

O sea, sí los conozco; pero la vida del 70% me viene valiendo tres hectáreas de verga. El otro 30% me importa porque son mis mejores amigos, amigos de la Universidad a quienes quiero con todo mi corazón, otros más que me caen bien chingón por su sentido del humor y las cosas pendejas que ponen. Lo demás es basura: que si les/nos rompieron el corazón, que si comemos tal o cual cosa, fotos de vidas perfectas (que no existen del todo), chistes gastados con un humor bastante pendejo y soso, publicaciones sólo para recibir el like y ser apapachados… 

Ayer con lo de los morros de Monterrey me cagó el morbo por compartir y ver el video. Son niños, tienen familia y debe ser super doloroso. Pienso que cuando murió mi abuelo atropellado en La Viga si hubieran existido las redes sociales me habría cagado ver su cuerpo tendido y cómo la gente empezaba a opinar y a juzgar. Y sí, amigos, reporto cuando hay videos gráficos de violencia (animal o a personas), no deberíamos ser tan morbosos. 

Ya me cansé de que todos seamos juez y jurado. No quiero pasar tanto tiempo en Facebook, estoy muy acostumbrada a esa red social, la tengo abierta todo el tiempo, la reviso constantemente, pero bueno al menos de ayer a hoy no pasó nada, sólo tuve 9 notificaciones, no se acabó el mundo ¡sigo viva! 

Mi meta es reducir las veces al día que checo Facebook, lo eliminé de mi celular, sólo me quedé con Messenger y ver cómo resultan las cosas, ésa es mi meta del mes. Sé que poco a poco se hará un hábito. Pienso volver a la bonita costumbre de leer mis blogs de confianza. 

Lo que sí: lo seguiré ocupando para difundir mi trabajo y lo que publico del blog y algunas fotos vaciladoras y de mis mascotas en Instagram. O sea, seguirá siendo un espacio mío pero sin tanta dependencia. 


miércoles, 28 de diciembre de 2016

Fotopost: El 2016 en imágenes (Parte 1)

Ya es tradición en este blog hacer un recuento de las cosas importantes, relevantes o que marcaron mi existencia en este año a través de las, muchas o pocas, fotografías que hacen constar lo que hice o dejé de hacer para que este 2016, que casi termina (gracias al cielo), tenga sentido.

Ahí les va, ¡agárrense!

ENERO

Empece este año festejando con la familia de Alonso, dándole el abrazo y un beso a este jovenazo que tanto amo, y después viendo Star Wars: Episodio VII en pantallota. 

También me regalaba mis colores, porque sabe que me encantan esas curiosas de dibujar, escribir cartitas y fue uno de los mejores regalos del año. 
No hay foto, pero ya tenía mis boletos para irme a Perú.

Empecé a conquistar a este guapo y que se acurrucara conmigo :) 

Volví a ver y abrazar a este jovencita hermosa. A quien admiro, quiero y llevo en mi corazón. 

Así cerrábamos el mes con una reunión con estos muchachones que me hicieron reír hasta que me doliera la quijada. 

jueves, 25 de agosto de 2016

Tenemos que hablar de Las Cazafantasmas

Debo admitirlo, desde que leí que todos odiaban la película nomás porque eran mujeres que iban a destruir sus infancias maravillosas al ser las nuevas cazafantasmas yo ya me moría de ganas de ir a verla y ver por qué tanto ataque, odio, burlas y mala ondez contra la cinta y las actrices.

Llegó un punto en el que me cuestioné: ¿es porque una es negra, la otra es lesbiana declarada, porque es gorda, porque, al parecer, son inteligentes? ¿Por qué les molesta TANTO que se haga un reboot de esta película? Y no creí que fuera por ser una película emblemática de los (amados) 80 o por las infancias, supuestamente, destruidas sin siquiera verla todavía.

Y pues ya la vi y ¡está chingonsísima y la amé! Es una excelente apuesta del humor no vulgar ni pendejo, pero sí inteligente y sin el sexismo y los chistes reiterativos que hemos escuchado desde... estemmm... los 80. Además vemos a cuatro mujeres, que bien podríamos ser tú o yo, muy normalitas, muy capaces de defenderse solitas, muy con sus ideales, muy siendo ellas mismas y como somos todas las mujeres: un desastre.

(En serio. Levante la mano a quién no le ha pasado que un día, una semana, un mes o una vida es un desastre. o/ Somos caóticas, un desmadre y a veces ni sabemos cómo organizarnos, pero -a veces- nos entendemos).


lunes, 22 de agosto de 2016

Halloween is coming… en agosto

Pues resulta que como buenos tiempos acelerados que vivimos ahora todo es más rápido y precoz que antes (#TíaCuervo), tal vez por eso las tiendas departamentales crean que es buenérrima idea poner a la venta con casi 3 meses de anticipación todo lo de Halloween.

¿QUÉ PEDO? 

O sea, entiendo la vertiginosidad de los tiempos locos, pero neta vender inflables y cositas pa' adornar las casas, la sala o la fachada en agosto no tiene madre. Ya no respetan tiempos. 

Por eso luego comemos pan de muerto en septiembre o rosca de reyes en noviembre. Respeten las fechas no mamen. Al rato estaremos comprando cosas pa'l 14 de febrero en noviembre, los tamales los mandaremos a hacer eb diciembre o los Reyes se compraran desde enero previo (aguanten, eso sí pasa). Eeeeen fiiiiin…

jueves, 18 de agosto de 2016

Estos vertiginosos días...

Han sido días complicados y trataré de expresarlo más que para ustedes para mí, igual así me entiendo. Han sido días particularmente complicados emocionalmente, en lo que no sé si estos cambios de humor son una treta de mis hormonas o es por los efectos de la terapia, pero han sido duros.

Sí. El ir a terapia me agota muchas veces y me deja pensando y recapacitando la sesión el resto de la semana. Lo cierto es que, poco a poco, empieza a salir la pus de algunas heridas no sanadas correctamente, recuerdo momentos dolorosos, traumáticos y han intentado volver los ataques de ansiedad. Eso es a lo que más le tengo miedo, pero los controlé en las dos ocasiones que me dieron.

Afortunadamente no sé si es una ayuda del Universo o qué, pero en cuanto me siento ansiosa alguien en el trabajo me distrae y mi mente pierde el enfoque en ese estímulo-miedo. Cantar ya no me funciona de todo y pocas personas saben/comprenden/entienden la sensación de pánico que tienes cuando te va a dar un ataque de ese tipo.

Me he dado cuenta que estoy más amolada de lo que pensaba...

La psicóloga me dice que soy inteligente y que necesito ocupar más mi lógica para resolver problemas y no dejarme llevar tanto por las vísceras (porque eso me da en la madre).

Me deprimen muchas cosas y recuerdos y miedos y reproches y malas decisiones e ideas locas que tiene mi mente, pero trato de tomar las cosas con calma. Dentro de todo, intento ver en estos vertiginosos días algo positivo, algo que me ayude a ver que hay más que amargura y tristeza y cosas feas y traumas. O sea ver los detallitos chidos me hacen creer que hay una luz al final del túnel...


jueves, 11 de agosto de 2016

¿Gorda o no gorda?: el dilema del 2016

Quizá al escribir de este tema me estoy subiendo al tren del mame, sin embargo me parece importante decir lo que tengo atorado en el cogote. La gimnasta Alexa Moreno no está gorda, repito: no está gorda.

Desde el lunes pasado ha habido un escarnio, burla y memes en torno al peso de la gimnasta mexicana, quien obtuvo su lugar para competir en los Juegos Olímpicos de Río 2016, y en verdad, siendo sinceros, los comentarios hacia el peso de Alexa sobran, no tienen razón de ser y se han enfocado más en su peso que incluso su logro y su desempeño. 

Con esto me pregunto: ¿cuántas veces México ha mandado gimnastas a unos olímpicos? La realidad es que México no es una potencia en esta disciplina, es más no es su fuerte; pero Alexa llegó con sus méritos y su supuesto sobrepeso lo alcanzó (que pesa 45 kilos, por si no lo sabían).


martes, 26 de julio de 2016

Tengo muchas cosas en la cabeza

Publicando desde la colonia Del Valle Centro, o sea en mi lugar de trabajo, les vengo a decir desde mi ronco pecho que tengo muchas pinches cosas en la cabeza. Pero en serio: MUCHAS y las quiero escribir, pero llego cansada a mi hogar, estoy con mi novio o nomás me da pereza pensarle en escribir.

Sí, estoy mal, no les puedo abandonar tantísimo.


¿Qué cosas traigo en la cabeza? Bueno...

1) Una morra me envió ayer, en mi aniversario con Alonso, un mensaje donde me corría el chisme que él cogía rico y ah, va... chido tu cotorreo. Obviamente todo eso te saca de pedo, pero lo tomas de quien viene. Escuché la explicación de él y sale bye. Sin embargo la cosa se hizo choncha, la morra me siguió escribiendo, yo caí en su juego estúpidamente y ahora no sé cómo remediarlo. Estoy profundamente triste, de verdad. #YaLlévameDiosito

2) El fin de semana me la pasé bien chingón con mi novio, descansamos muchísimo y comimos muy rico y sano porque me enfermé del estómago el jueves.

3) Pero. Me mandaron un ultrasonido de hígado y vías biliares, esto para descartar que sea un pedo en la vesícula y nomás lo disfrace mi cuerpo de gastritis, el problema cabrón es que me dieron la cita para el *redoble de tambores* 14 de septiembre. A continuación les describo la escena:

Hospital del IMSS, frente a ventanilla, dos mujeres y un hombre parlotean, una usuario espera respuesta.
El hombre mira a la recién llegada y se acerca, cambia su sonrisa por una cara de "soy superior, gooooei"
- ¿En qué puedo ayudarte?
- Necesito un ultrasonido -mujer de veintitantos entrega su hojita-orden con miedo- ahí viene
- Ah...
- Aja
- Pero hay un problema, ¿no importa que tu cita sea en septiembre? Sólo tengo citas hasta el 14 de septiembre
- Pues... no, lo necesito.
- Ya está, el 14 de septiembre a las 8 am, se puntual.

Mujer de veintitantos se retira.
- ¿Escuchaste mamá? Me dieron la cita para dos meses más tarde, espero no morir antes o acabar en urgencias antes de ese tiempo...

Más o menos me sentí como esta imagen-meme:

¡Ya ni la chingan!
4) Por primera vez vi Interestelar y qué chingonsísima está, de verdad. Te deja cuestionando tu existencia y la existencia de todos, del Universo, del tiempo, del espacio, de la vida misma... me dejó con mucha información qué procesar y la quiero ver de nuevo para entender otras cosas. Está bien chingona.

5) Ayer vi The killing joke y no entendí por qué fue clasificación R si toda la violencia es muy implícita, he visto películas más violentas y sangrientas en la Cineteca o en Saw. Fuera de eso me gustó.

6) Tengo nostalgia atorada en el pecho.

7) Vengan a darme un abrazo, anden, no sean gachos.

Bonus track:

domingo, 29 de mayo de 2016

Hablemos claro, ¿sí?

Desde que era niña, luego del divorcio abrupto de mis papás, me quedé medio rotita de las ilusiones y me prometí tres cosas: NO casarme, NO tener hijos y (¿para qué?) (para) NO repetir la misma historia, que estaba casi-casi segura que ése sería mi destino y digamos que durante muchos años busqué reafirmarlo con divorcios por doquier en la familia, infidelidades y cosas por el estilo.

Durante mi adolescencia, de forma inconsciente, me involucré con tipos tóxicos a más no poder y en quienes, más tarde, pude encontrar un patrón clarísimo, siempre era lo mismo: no podían/querían quedarse conmigo. O sea sí me querían, pero...; sí querían estar conmigo, pero...; sí les gustaba, pero...; siempre había un "pero" y creí que la culpable era yo (que sí lo era) y también me era "normal".

Así que así pasé mi adolescencia sintiéndome pachiche y depresiva, recibiendo relaciones que me dejaban más vacía que como iniciaba. Estuve, durante toda la prepa, enamoradísima de un güey que al final dejó verme lo mierda que era, además creí que estaba embarazada y él se portó muy culero como para decirle las cosas. Después de eso pasé aaaaños sin involucrarme con alguien, así a secas.



En la Universidad no creía ni en el amor ni la amistad, tenía muy pocos amigos aunque era muy sociable y alegre, sonreía todo el tiempo; pero traía mi propio infierno y depresión por dentro, una depresión que nadie supo (hasta muchos años después). Poco a poco vi que no se volvería a repetir la historia de la prepa en la que mis "mejores" amigos me darían la espalda y el "amor" sería un culero, confié de nuevo. Fortalecí los pocos amigos que hice y empecé a forjarme carácter. Bajé de peso (importante acotarlo) y mi autoestima empezó a subir.

Comencé a salir con chicos, nada sanos, como el junkie de Dani o el mujeriego de Diego o el imbécil de Aquiles. Un tropiezo tras otro, tras otro. También tuve excelentes oportunidades con chicos agradables, tiernos y sinceros a quienes los mandé a volar, directo y sin escalas porque #Hueva; no todo fue caos, dos novios fueron honestos y tuve una relación chida aunque corta con ellos y les agradezco.

Poco a poco la vida me empezó a mostrar que algo estaba mal conmigo. Fue hasta mi pérdida de fe en 2012 cuando descubrí (D-E-S-C-U-B-R-Í) que todo este ir y venir emocional tenía una razón más profunda; pero tampoco salí tan-tan fácil. No quería comprometerme porque #TraumaInfantil.

Por allá de 2014, cuando escribí la serie Diario de un ex amor donde me dije: mi chula, ya no mames, algo no está bien, algo está mal, quédate sola un tiempo y veamos cómo resulta. Y resultó bien. Descubrí mis errores y me perdoné tanta chingadera que permití hacerme y que me hicieran, empecé a hacer cosas sola, me derribé miedos, pero... aún no del todo.

Creo que la única persona a quien se lo dije en un momento, por allá de 2012 en nuestras pláticas extensas, fue a Sara. ¿Qué le dije? Acepté que sí quería casarme y formar una familia*, que sería bien padre vivirlo y convivir con alguien más porque no lo tuve, construir al lado de una persona a quien amas. (*aclaro: sigo firme en no querer hijos).

Después lo volví a enterrar. ¿Por qué? Bueeeno... porque una chica "ruda", con pinta de no tener sentimientos y no ser sensible ni cursi ni esas mamadas y con el corazón roto, recibiendo "peros" no podía aceptarlo ni gritarlo ni decírselo a cualquiera o a nadie.

Dicho eso, ya es hora de hablar claro: sí quisiera compartir mi vida con alguien, así de "tú" a "tú" pa' formar un "nosotros", amanecer con esa persona y verle dormir a tu lado y como dicen en The Wedding Date: "solucionar las peleas con sexo".

Con esta declaración (reveladora) acepto que soy una morra que madrea si se encabrona, sueña despierta, hace berrinches, es un caos, muchas veces no sabe qué es lo que quiere o pa' dónde va, pero este pedacito de caos (o de cielo) no es una roca y quiere compartir su universal existencia.

Jajajajaja hasta me dieron ganas de llorar porque lo acepté. Sean felices mientras me voy a chillar echa bolita en mi cama...

martes, 10 de mayo de 2016

Esa terrible presión social para ser madre

Cada vez me enojó menos cuando la familia me pregunta el clásico: ¿cuándo serás madre? Debo admitirlo me sigue molestando que se quieran meter en una decisión que es mía y de nadie más, pero, como dije, ya es menos y cada vez es más radical mi respuesta, quizá algún día les diga: déjenme en paz, soy estéril o algo así.

El jueves pasado fuimos a comer a casa de una tía y sus hermanas empezaron a cuestionarme que cuándo le daré a mi mamá un nieto. O sea: YO embarazarme para d-a-r-l-e NIETOS a mi madre porque está encantada con una sobrinita de mi papá. Y esa idea es patética. Así que les dije: ño, no quiero tener niños.

Y vienen los porqués. Y siguen los no quiero ser madre. Y continúan los es que estás muy joven, ya te saldrá el instinto materno. Y prosiguen los no creo en eso, estoy muy joven. Y argumentan su patada de ahogado creando escenarios tipo: ¿qué pasaría el día que por accidente quedarás embarazada? (o sea, por ACCIDENTE, porque quizá muchas ven a la maternidad como un accidente). Y vino mi radical respuesta: aborto.

Pum, todos callados. Y continué: no creo que la maternidad sea un accidente, qué clase de madre sería si sólo tengo un hijo porque no me quedó de otra. No me parece correcto que las cosas sean así.

Al fin me dejaron en paz hasta que les dije: bueno... esa decisión es mía y mi cuerpo no es público ni mi decisión ni mi vida y si quiero o no tener un cúmulo de mocos, baba, popó apestosa y berridos a las 2 de la mañana es mi bronca y de mi pareja, no de la familia, de la gente, de los demás, los de fuera.

Y se terminó la discusión.

Desde que terminé la Universidad y todas empezaron a tener bebés me cuestionan y me cuestionan que pa' cuándo encargo al chamaquito porque no vaya a ser que se me vaya el tren o no tenga quién me cuide cuando sea vieja o que si una mujer no tiene hijos no sirve (N-O--S-I-R-V-E) o que me voy a amargar o que cómo me voy a perder de esa maravillosa experiencia de ser mujer.

No me llega ese "llamado de la naturaleza".

Si son mamás respeten a quienes se niegan en este momento o de forma definitiva a ser madres o padres porque es una decisión que no es fácil sobrellevar ni tomar. Y si no son mamás ni quieren serlo también es válido respetar a quienes ya lo son y no criticarles que su única aspiración y realización sean sus hijos.

Gracias mamá por ser un huracán en mi vida y enseñarme a luchar por y para mí.

**

Por cierto, la revista S1ngular sacó un especial de las No Mother (NoMo) acá les dejó los links para que les echen un vistazo. Fui entrevistada para ese trabajo realizado por María Antonieta Barragán:

- También sin hijos hay paraíso: "not mother"

- Los espejos de la maternidad: las mujeres que eligen no ser madres


miércoles, 30 de marzo de 2016

¿Quién soy?

Me pregunto mientras me miro al espejo, cada que veo mi reflejo en el metro, en un cristal o en mi teléfono… ¿quién soy?, me da un poco de escozor cuestionarme. 

Y no es porque no sepa, pero no estoy segura. Al menos no al cien. Todo lo creí y sentí que era es algo que no soy ahora, por ejemplo.

Sé que los seres humanos no somos estáticos, igual que la materia misma. Sólo que estoy llena de contradicciones y eso me molesta horrores porque desde los 18 he intentado ser lo más congruente posible con mis ideas, mis creencias y mis actos, cosa que ahora no soy ni congruente ni tengo idea clara ni creencias y mis actos, aunque naturales, son reprochables y ésos me los cuestiono yo y nada más. 

Reconozco, o intento hacerlo, mis errores, equivocaciones, vacilaciones y trato de perdonarme, de mí para mí, para mi corazón, mi mente y mi alma… y me cuesta creer que esta, la de ahora, soy yo. Pero también es fácil criticar, juzgar, desconocer, señalar cuando nunca se ha estado dentro de aquello que criticas, no hay parámetros para ti ni lógicas de conocimiento propio y ajeno desde la experiencia. Así que me aguanto las trompadas. 

Aaaaaños diciendo: nunca me pasará eso jajajaja y me pasa. Criticando peleas, discusiones, celos ajenos y… puaj, cachetada con guante blanco. 

"¿Quién soy?", me repito mientras escribo esto y descubro algo que me aterra. Soy un ser contradictorio, cambiante, transformado, vulnerable, agresivo y visceral. Las tripas me gobiernan y la positividad no se me da. Aunque siempre agradezco en mi día por lo bueno que se me da, aunque no parezca. 

Decía mi terapeuta que es más fácil ver lo negativo, siempre, porque es lo que más fácil se ve. 

Pero pese a mi contradicción y mis ideas desbancadas y mis escupidas al cielo (que ya me caen como aguacero) soy una persona chida, dispuesta a ayudar, amorosa, intensa, pasional… pero esto es todo lo que sé en términos generales. 

Y soy. Soy Yuriko. A ver qué tal me va. 




lunes, 28 de marzo de 2016

¡Malditas palabras!

Ahorita que regresé de correr, recordé una cita de Enrique Serna en Amores de segunda mano, donde dice lo siguiente:

"Malditas palabras. Bastaba ordenarlas en hileras para destruir una vida. Matar por escrito era como matar por la espalda. No podía uno ver de frente a su enemigo, reprocharle que fuera tan maricón." (Pp. 97)

Algo así mi vida ahora. 


viernes, 11 de marzo de 2016

No sé qué hacer con mi vida (es oficial)

En verdad, lo digo sinceramente: no sé hacia dónde va mi vida ni mi "carrera profesional". Ya no me gusta el periodismo, amo escribir, pero pasar la vida encerrada en una redacción por 10 mil pesos esperando la gran oportunidad de mi vida (10 años después), estancada y gris, con horarios godínez, poniendo en riesgo mi salud por el estrés, los corajes y las desveladas, nah... no creo que eso sea para mí.

Me siento sin rumbo, navegando a lo pendejo y tengo ganas de crear, de crear en serio, de hacer algo que me guste, que me apasione, eso que me quite el sueño, aquello que cuando alguien me pregunte: ¿cómo te va laboralmente?, responda: muy bien, cansada, pero bien, con una gran sonrisa en el rostro.

Quizá sueño demasiado, ¿no?

A veces cuando platico con Alonso me cuestiona qué diablos quiero, qué busco, de qué me gustaría trabajar y no sé qué chingados responderle... me quedo en blanco y en ocasiones suelo decirle: escribir, quiero seguir escribiendo, pero ya no más periodismo. Lo admito: el periodismo no es para mí, lo creí mucho tiempo sin embargo estoy muy desilusionada de los medios, de la gente ahí, de la manipulación de la información que ya no me agrada
mucho mi carrera.

Y es que resulta contradictorio porque nos dicen: de eso trabajarás hasta que seas viejito y te jubiles (jajaja yo no tendré ni pensión, si acaso una afore y no será para vivir decentemente) y que la carrera que eliges es para toda la vida (como un matrimonio cristiano) y que debe gustarte siempre hasta que te mueras. Y no.

Pero. Cuando me pregunta eso, también pienso en que quiero cocinar, cocinar en serio y no como amateur. Inscribirme en un curso de cocina y repostería para aprender a hacer las cosas más bonitas de lo que ya me quedan. Cocinar... qué bonito se escucha. Disfruto cocinar y me olvido de todos mis problemas cuando lo hago. Cocinar...

Tengo ganas de abrir un blog donde hable sobre la comida deliciosa que he probado, lugares a los que he ido y he probado delicias de pizzas, tortas, bebidas, antojitos, de lo que yo preparo y cómo lo hago. A veces me da miedo... y aún lo sigo pensando, no lo descarto para nada de este panorama.

No sé qué hacer con mi vida, es oficial, desconozco el rumbo que tomaré, aunque de lo que sí estoy segura es que debo empezar a buscar mi felicidad, esa gran pasión que me inunde el alma.

viernes, 19 de febrero de 2016

Post dramático: A la gente qué le importa lo que hago

Si hay algo que me patea los ovarios y me encabrona es que la gente critique lo que pienso, expreso y se incomode porque realmente el problema no soy yo, son ellos por intolerante, mochos, cerrados y enjuiciadores de mierda que, al no tener otra cosa mejor que hacer (como atender sus vidas), se le pasan chingándome bien y bonito.

Bueno, este post va dedicado a todos ellos, incluida mi familia, con quien no estoy obligada a convivir.


Que si me quedo encerrada en casa, malo.
Que si salgo demasiado y no llego a casa, malo.
Que si me quedo con mi novio, malo.
Que si no quiero tener hijos, malo.
Que si estoy a favor del aborto, malo.
Que si no me gustan los niños, malo.
Que si no me quiero casar, malo. (De eso abundaré más adelante porque sí me gustaría pero de StarWars).
Que si estoy con jeta, malo.
Que si soy muy sociable, malo.
Que si me tatúo, malo.
Que... que... que...

¡¡Chinga, a ustedes qué les importa!! Si hago, deshago, me emborracho y traigo un dolor atorado, que si tengo traumas aún con mi papá o con mi mamá o no me cae bien mi familia o no quiero salir o quiero salir con todo el mundo, a la gente chismosa le viene valiendo tres hectáreas completas de verga.


Deberían poner ímpetu especial en sus patéticas vidas y dejarme en paz. Porque, si vamos a criticar, hay que empezar por hacerlo de forma personal y autocrítica, ya lo he dicho antes y lo vuelvo a repetir: me vale lo que hagan, si se ponen un revólver en la sien o dibujan flores en sus cuadernos o si les gusta ser swingers o lo que sea, me da igual, es algo que no me compete y lo he aprendido a la mala, desafortunadamente.

Si a usted, señor, señora, señorita, princeso, reinis, mirrey o lubuki le molesta, le incomoda, le encabrona cómo vivo y eso le hace criticarme, busque ayuda porque el problema está en usted no en mí.

Nota al pie: lo que no saben estas personas, incluida la esposa bulto, es que cuando me agarren encabronada, porque hasta eso soy civilizada, les voy a decir el huevo y quién lo puso frente a quien sea, así que cuidadito, Wazowskis, cuidadito.

¿No les pasa?

lunes, 8 de febrero de 2016

No todo es tan malo

Un amigo me acaba de dar la respuesta correcta, nos debemos a nosotrxs mismxs a nadie más, a NADIE

Eso de la adultez es un mito y a él como a mí nos caga, pero también tiene cosas buenas. Lo chido: podemos romper el "paradigma" de que la responsabilidad adulta es aburrida, seria y con cara de pambazo a blanco y negro, demostrar(nos) que podemos ser felices.

Porque pese a todo, siempre nos quedará el baile. 

Te amo, Trick, gracias carnalito :) 

Recuerdos de la FCPyS (o recuento de sueños rotos)

Foto: Julyo Rodríguez
El viernes visité, después de casi un año, la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, uno de los lugares que más aprecio de la Ciudad y donde conocí a personas valiosísimas que ahora son mis amigos, aprendí a putazos lo que no quería, amé, lloré, experimenté sensaciones, probé sustancias prohibidas, me emborraché y sobretodo soñé.

En esos años, recordé, soñaba como una loca (si es que ellos sueñan). Imaginaba situaciones distintas, un mundo distinto. Tenía esperanzas y fe en cosas, situaciones, personas... y las he perdido, incluso en mí misma.

Lo que sí debo aceptar es que fue uno de los lugares donde más feliz he sido, tanto que hasta podría ordenar los momentos por sabores, aromas, sensaciones, personas y colores. Imaginaba mi vida después de los 25 viviendo sola, teniendo un trabajo chingón o en el cual fuera muy feliz y me sintiera plena.

Pensaba en proyectos. Muchos proyectos, escenarios, tenía muchísimas ilusiones. Me quedé un rato recordando, una y otra vez, en las aventuras que tuve con mis amigos (a quienes extraño horrores cuando más pachiche me siento, como ha pasado en semanas recientes), las risas o las horas muertas entre clases.

Pero.

Llegas al mundo "real", a entrar al "Sistema", a lo que todo mundo llama la adultez, las responsabilidades, las partidas de madre, toparte con pared, sentirte perdida y la primera vez que te joden una ilusión, que te merman la fe en ti misma... no tiene precio  ni madre ni nada. No es humano. Y poco a poco te vas automatizando, entras en la rutina y tu ser rebelde (al menos el mío) busca aferrarse un poquito y como loca a algo nuevo, intenta salir de la rutina, del ir y venir deprimente de la "vida adulta", ésa que te vuelve un ser un poco gris.

Aún recuerdo cada ¿eres tonta?, ¿esto es lo que te pedí?, ¿crees que con esto haré mi columna?, tu trabajo es una porquería, es que no escribes bien/no investigas/no das el 100; o aquellas comparaciones dolorosas que me recuerdan a mi madre cuando era niña haciendo equivalencias terribles entre mi prima y yo; o los más hirientes: ¿para eso estudiaste comunicación?, ¿a poco sí eres periodista?, ¿no has pensado en dedicarte a otra cosa? seguro te iría mejor... entre otros. Todos dichos por mis jefes...

Y soy tan débil, tan frágil como un papel arroz que me la creo, siempre me la creo y me entristezco. Salgo corriendo, disimuladamente, al baño a llorar y calmarme en menos de cinco minutos para disimular la nariz roja, los ojos hinchados, el rímel corrido y la desesperación a tope... ¡soy débil y frágil y tonta e incapaz! ¡¡YO!!, la que tenía ilusiones, planes, proyectos en mente, la que se sentía capaz... creo y confío en que es una etapa y que voy a salir de ésta y de otras, tal vez peores. Mientras tengo el sueño más grande, la ilusión más chingona: en abril me iré a Perú, conoceré Machu Picchu :)

Y a todo esto... ¿cuántos sueños dejamos en el camino?

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Ya, güey, enfréntalo

Hace un par de días me escribía con Fabiola y justamente terminamos hablando de todas las pelotudeces por las que hemos pasado en los últimos ¿dos años?, quizá más o menos. Total que entre ella y yo podríamos hacer todo un manual de ¿Cómo soportar a un imbécil y no morir en el intento? y me cae que sería famoso, un best seller entre los adolescentes y desbancaríamos a los libros de Yuya y del Werever.

Ella me contaba de un respetable (ay ajaaaaaá) caballero que le empezó a decir que sí había sido un patansísimo, pero pues ella tuvo la culpa... por intensita.  O SEAAAA, hay que ser estúpido (hola).

A partir de ahí nos empezamos a ir como hilo de media, típico entre nosotras, respecto a nuestras clásicas metidas de pata marca "Date un pinche tiro" porque #SomosChavas y #YOLO, onda: me acordé de Fulano, ya sabes, en esta fecha pues lo conocí y blablablá y ambas concluimos con que NUNCA es sano recordar cosas como esas, tan traumáticas.

De ahí pasamos, justamente, a que siempre nos dicen "ya, güey, enfrenta la situación" y, siendo sinceros, es el peor consejo que le pueden dar a alguien que quieren. ¿Ustedes creen que es sencillo ir a una fiesta y toparse a un ex?, ¿decirle hola, cómo estás cual frescas lechugas? NOOOO. Al contrario, es la cosa más estresante del mundo porque justamente recuerdas cómo es.

A veces una debe hacerle frente a una situación de ese tipo sólo una vez y nada más por salud mental, y también para no quedarse con el "hubiera".

Por ejemplo: yo no volvería a toparme -ni de chiste- con el ex, de ninguna manera, sí ya lo superé y la verga de ocho patas, pero... si no tengo necesidad de soportarlo bajo circunstancia especial ¿por qué habría de hacerlo? Por eso, decidí no ir a una fiesta el viernes pasado y me alegro de tal decisión.

¿Estuve tranquila? Sí, en mi casa.
¿Me siento tranquila? Sí, sin novedades.
¿Tengo ganas de volverle a ver? No y entre más pueda evitarlo mejor.
¿Por qué? Porque no es necesario recordar toda la mierda que pasé por una u otra circunstancia que esa "relación" detonó ni tampoco sentir las ganas de deshacerle los riñones a golpes cada que pudiera encontrarlo.

La verdad, prefiero mil veces mi tranquilidad.

Así que si ustedes buscan darle un bonito consejo a alguien que no sea un "enfréntalo" porque una sabe lo que pasa, a veces nomás necesitamos un apapacho y ya. No sean culeis.

Ya ven, Jesús (¿sí lo dijo?) proclamó alegremente: amad los unos a los otros y ¿ustedes quién pinches son para contradecirlo? Órale a darse amor y ya... menos a los ex, a ésos ya los chupo el diablo y varias veces...