sábado, 30 de agosto de 2014

La salida (super) fallida con Gabriel

Me siento retemal… dejé plantado/esperando a Gabriel por una hora… no mamen, soy lo peor, LO PEOR.

Deberían apedrearme por mi impuntualidad terrible que no me llevará más que a la soledad y me convertirá en un ser aborrecible (y me lo merezco, cómo no). 

Meh… 
Les cuento. 

Conocí a Gabriel en la secundaria, clásico morro desmadroso y simpaticón, aunque nunca me gustó. Se juntaba con otros desmadrosillos: Daniel, con quien me di unos besos y me pidió la prueba de amor, le regalé un Carlos V (yom, yom, eso valió mi "amor" por ese gordito), y César a quien he visto recientemente y platico muy chido.

viernes, 29 de agosto de 2014

Yo *corazón* DF

La verdad es que ayer andaban bien chairos con sus comentarios en Facebook e igual yo andaba bien chaira de mis publicaciones. Y hoy igual andan de intensos, pero no dejaré que eso nuble mi maravillosa felicidad de que no me voy a Campeche *salta de felicidad*.

¿Por qué eso me hace feliz? Por simples y sencillas razones: no tolero el calor, me provoca dolor de cabeza, me pone de malas y hace que me menstrúe la nariz (sí, porque no para la hemorragia hasta que me hago un menjurje con alcohol), además me molesta mucho andar como espagueti chino toda escurrida de tanto sudor y ni disfrutas chido. Y según lo que me dicen la pisteada se acaba a las 10, después de esa hora sólo en antros, y no me gustan, y, para pronto, tampoco te puedes empedar porque lo que bebes lo sudas (¿así cómo quieren que pueda trabajar y soportar la carga? No manchen). Así no juego.

jueves, 28 de agosto de 2014

Carta posterior II

30 de mayo

Hola Yuriko. 
He estado bien, muchas gracias. Al fin de vacaciones después de varios días de espera; he tratado de descansar mucho de mi trabajo, salir con mis amigos y otras cosas.

Me di cuenta hace unos días que me habías eliminado de Facebook, lo cual entiendo y asumo. Te lo dije desde un principio cuando platicamos y te lo repito ahora: no tengo por qué recriminarte nada ni reprocharte nada si tú decidías cortar la comunicación conmigo por las razones que fueran. Honestamente creo que el que me hayas eliminado es una buena decisión, al igual que tus modificaciones en el Whats. Así como a ti te dolía meterte aquí y "verme", a mí también me dolía lo que escribías, porque sé que soy el causante de ello.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Prueba

No hagan caso a este post, es de prueba para el NetworkedBlogs. A ver sí´cierto que publica en automático.

Carta posterior I



30 de mayo

Andrés.
Hola, ¿cómo estás? Espero te encuentres bien.
A veces extraño demasiado mandarte imágenes estúpidas por las mañanas o platicar contigo al llegar a casa, cada vez lo extraño menos, sin embargo ahí está. Cada día te extraño menos y nos libero más.

He evadido durante varios días mis sentimientos, pero ayer explotaron. Me había decidido a no escribirte, no buscarte, no llamarte y, por supuesto, no verte, eso hubiera hecho más complicado el proceso. También entiendo si no quieres responderme, sólo me dieron ganas de escribirte. Me ha dado vueltas por la cabeza cada cosa, cada palabra y cada hecho, y he llegado a la conclusión que debo admitir mis culpas, mis errores y mis fallas.

lunes, 25 de agosto de 2014

La voz de-pre-si-va de Carla Morrison

Ódienme, no me importa. Pero hoy descubrí eso de lo que medio mundo hablaba: la voz chillona y de me-tiro-al-drama de Carla Morrison. 

Y es que hoy estaba escuchando el disco Tributo a José José 2 y pum aparece la de Amor, amor y sentí un apretoncito en el estómago y decidí cambiarle (pos quién se cree la Morrison para arruinar mi felicidad acústica). 

¿Cómo me pudo gustar? Es que sí deprime esa vocecita y hasta puede hartar. Pero qué bonitas letras, cursis y melosas y para enamorados jarcor… tal vez sea eso: no estoy enamorada. 

Ay, Carlita te borraré de mi iPod hasta nuevo aviso, no te ofendas. O bueno sí, o no sé me da igual, ni me gustas tanto para ir a un concierto ja. 

Trauma arácnido

Hace rato estaba escribiéndome con Arafat y pues no sé ni por qué salió el tema de mis historias macabras de arañas y pues creo que la siguiente historia es la más traumática de toda la historia del mundo mundial.

Muchos saben, y si no saben les cuento, que soy una loca que pierde la cabeza (todavía más, aunque parezca imposible) cada que ve una pinche arañita aunque mi mamá diga que son de buena suerte esas chiquititititas, pos no, cuernos, yo nomás no las paso ni las pasaré (disculpen, no las tolero) debido a mi más grande trauma de la infancia, ahí les va desde lo más profundo (y traumático) de mi ronquísimo pecho cuervesco.

Yo tendría como seis años, era una escuincla sin tantos pedos mentales (qué tiempos aquellos, caray), y mi tío compró plátanos machos. Yo nomás veía que estaba uno palpite y palpite y palpite. Entonces fui con mi tío y le dije, no me creyó (pos si no estaba loca, chingaú). Le dije a mi abuelita y no me creyó.