30 de mayo
Andrés.
Hola, ¿cómo estás? Espero te encuentres bien.
A veces extraño demasiado mandarte imágenes estúpidas por
las mañanas o platicar contigo al llegar a casa, cada vez lo extraño menos, sin
embargo ahí está. Cada día te extraño menos y nos libero más.
He evadido durante varios días mis sentimientos, pero ayer
explotaron. Me había decidido a no escribirte, no buscarte, no llamarte y, por
supuesto, no verte, eso hubiera hecho más complicado el proceso. También
entiendo si no quieres responderme, sólo me dieron ganas de escribirte. Me ha
dado vueltas por la cabeza cada cosa, cada palabra y cada hecho, y he llegado a
la conclusión que debo admitir mis culpas, mis errores y mis fallas.