martes, 15 de julio de 2014

Del abismo

Me encontraste con el alma medio desnuda, medio vestida, medio consciente, a media luz.
Estaba en un rincón llorosa, aterrada, con las rodillas raspadas y algunos moretones en la cara. Rasguños en la espalda y aún sangrantes las heridas.
Entró un soplo de viento fresco a sanear el entorno. La cuidaste como se procura a un desvalido, con la ternura de curar una fiebre, como una frazada que quita el frío.
Limpiaste las heridas, las desinfectaste. Algunas fueron zurcidas delicadamente por tus dedos sinceros.
Me ayudaste a encontrar la esperanza y la fe en mí misma porque me hallaba perdida en el dolor, en el abismo.
Entraste a mi vida y pudiste hacerme ver que aún había felicidad en los matices sin importar las cicatrices, hiciste ver que del dolor también se aprende para ser más fuerte.
Y de pronto, sin que la luna y la luz lo advirtieran regresó mi sonrisa al rostro, la luz a mis ojos, el color a mis labios rosados; recobré la calidez de mi piel y el encanto por la vida, ¡regresó el amor por mí misma!
Entraste a acomodar mi existencia sin invadirla. Decidiste ayudarme a sacar los demonios para aprender a convivir con ellos y no vivir de ellos… jamás invadiste mi alma, sólo eras una maravillosa compañía.
Tras meses de la salvación y tu valiosa y amorosa amistad con sentido podemos hacer el amor por las noches, tocar la guitarra, cantar y acomodarnos en las noches estrelladas a beber té y platicar para que las heridas no infecten el sentimiento y mucho menos nos dañen el corazón.  

miércoles, 9 de julio de 2014

La trasnochada en el Marra

El sábado fuimos varios amigos y yo a celebrar el cumpleaños de "mijarrón" Dianela, que cumplió veintitantos. Primero precopeamos en el "Santa Leyenda" a un ladito del Metrobús Nuevo León (goeeei, ya soy cool), ahí nos pusimos a platicar, bromear, reír todo al calor de las cervezas y los mojitos en promoción (2x1, ya saben godín godín, pero ahorrador) y los cacahuates nadando en salsa y limón. Mi amigo Grumpy pidió unos sopecitos de carne molida con muy buen sabor, la neta si van se los recomiendo. Los mojitos en promoción no están taaaan mal; pero no fueron mi hit. Quizá porque soy chelera de corazón.

Total que después de un par de horas, la festejada se acercó a preguntarnos si se armaba el after. Y surgió el clásico "bueno ¿y a dónde?" unos decían que a Zona Rosa, otros que mejor al Marra y otro par que nos fuéramos a un depa en Coapa. La neta es que ganó el famosísimo Marra.

Ahí íbamos Karina, Rafa, Dianela (¡obvio!), Nancy y su novio, Pablo (que no me cae chido, hola), otro chico que iba en mi facultad, una amiga de "mijarrón", el Grumpy y yo, todos rumbo al metrobús en busca del camino de baldosas arcoiris (¿entendieron? Arcoiris...), ejem... es decir a la estación Revolución y de ahí caminaríamos interminablemente hasta Bellas Artes (háganme el chingado favor) y de paso todos pasamos al cajero en plena medianoche (mamá que no te dé el soponcio).

lunes, 7 de julio de 2014

Vídeo: Fantasía y realidad del amor



"Gracias por haber venido"

Y él me dijo: "Es algo parecido, algo que nos pasó a nosotros. Gracias por tanto y tanto."

Me dejó con el corazón destrozado, pero no cierres la puerta, deja que entre aire y luz que la soledad me acompañé por un tiempo. Al final vendrá alguien más y podré decirle:


"Bienvenido, ponte cómodo". 


viernes, 4 de julio de 2014

Poema: Enamorarse y no

Cuando uno se enamora las cuadrillas
del tiempo hacen escala en el olvido
la desdicha se llena de milagros
el miedo se convierte en osadía
y la muerte no sale de su cueva
enamorarse es un presagio gratis
una ventana abierta al árbol nuevo
una proeza de los sentimientos
una bonanza casi insoportable
y un ejercicio contra el infortunio
por el contrario desenamorarse
es ver el cuerpo como es y no
como la otra mirada lo inventaba
es regresar más pobre al viejo enigma
y dar con la tristeza en el espejo.


Mario Benedetti

jueves, 3 de julio de 2014

Taxista

Yo estudié y me titulé en la Facultad de Contaduría y Administración, de aquí de la UNAM. Cuando salí, estuve buscando chamba un año y nada; pues me salió la oportunidad de irme a Estados Unidos y la tomé. Estuve allá cuatro años, mandaba cada semana dinero para acá a mis papás y a mi hermana, que en ese entonces era una chavita, la apoyaba en sus estudios.

Cuando llegué allá, éramos cinco y en Nueva York nos dispersamos, "que Dios nos acompañe", nos dijimos unos a otros y pelas a otro lado. No sabía nada del idioma, lo aprendí en la calle, en la tele; trabajaba con un árabe que hablaba español, todos los trabajadores éramos latinos, salvo un libanés que era el cocinero. Dormía en el almacén del restaurante, entre los costales de arroz y papas, ahí me acomodaba y a dormir. Me bañaba en las regaderas de empleados y a trabajar. Le hacía de todo: chofer, repartidor, almacén, mesero, pasé por todos los puestos de ahí, vaya. Fue el único lugar donde trabajé y hasta el dueño me dijo, cuando me regresé a México porque mi papá estaba enfermo, que yo podía regresar cuando quisiera que ésa era mi casa.

Pues ya no regresé. Mi papá murió, era diabético y estaba delicado de salud cuando regresé. Después que mi papá murió, ya no quise regresarme porque no quería dejar sola a mi mamá y mi hermana. Hice buen dinero allá, construí mi casa, puse un negocio, me compré dos taxis con placas y todo, éste es el tercero y es sólo mío, o sea yo soy el único que lo trabaja, los otros los doy a trabajar; mi hermana se casó al poco tiempo, mi mamá sigue en pie, gracias a Dios. Me casé y soy papá. Le sigo metiendo a mi casa y aún ayudo a mi mamá...

No se crea, se ve de todo allá. Tuve amigos cholos, que son americanos y mexicanos o latinos; pero ah, cómo son de complicados y tienen muy malos modos; sólo hay que saberles hablar y ponerles límites. Hasta eso son buenos tipos.

No sé porqué quieren sacar a los latinos de allá... verá, al menos, en Nueva York y Los Ángeles la inmensa mayoría éramos latinos, casi no se ven estadounidenses nativos, son más latinos y de ésos más mexicanos y centroamericanos.


Y no, yo no viví el sueño americano, para nada. Yo quise ser mi sueño, así de fácil. Regresé para acá y la cosa sigue empeorando y más con este presidente... qué lata dan los políticos, ¿no? Siempre, desde que tengo memoria son lo mismo y siempre será igual, tal parece...

miércoles, 2 de julio de 2014

El adiós a Uriel

Siguiendo con la historia, hace una semana el susodicho de la entrada anterior me mandó un mensaje para saber si podríamos ir a tomar unas cervezas. El alcohol entre él y yo siempre es factor de ablandar las asperezas y dar pie a lo físico, entonces no le respondí. Me llamó y no atendí la llamada. Harta de ese ir y venir le marqué, me dijo que estaba cerca del periódico que si íbamos a beber y platicar, no acepté en primera instancia. Después de unos minutos, le dije sí, acepto. 
Lo vi y platicamos plácidamente. Él me vio feliz y hasta más joven. Yo lo vi más centrado y tan terrenal.

Entre la plática pregunté por su novia:

-Y... ¿cómo vas con tu novia? -lo miré de reojo.
- Meh... -suspiró.
- Ok, cambiemos de tema.

Y ahí, sólo ahí, se aclaró todo: para eso me buscaba insistentemente para no estar solo, tener alguien con quien divertirse, alguien que lo tuviera a flote de su infierno y hundirme en él y con él de nuevo. ¿Y saben qué? No, gracias. Suficiente tuve con vivir siendo la otra y esconderme para demostrarle mi afecto o emborracharnos para justificar lo que hacíamos. No, ya no más, Uriel.

Lo mejor fue que al despedirnos, él me abrazó con fuerza y sentí esas ganas de no quererme soltar como quien sabe que es la última vez que lo ves; pues sí esa sensación. Sólo me separé, le sonreí y dije "adiós, cuídate mucho".

Más tarde recibí este mensaje:
"Te pregunté si ya tenías novio cuando no me contestaste porque pensé que ya lo tomabas en serio y dejarías de tontear conmigo... pero al parecer sólo dejaste de tontear conmigo porque ya no querías hacerlo.", así las cosas. Lo sentí un poco dolido y hasta ardido; pero nada cambia las palabras de decirle, a muy buen tiempo pese a todo: "adiós, Uriel, cuídate mucho".


Y estoy feliz.

Mayo, 2013 
Acá la crónica de las cosas con él: Talón de Aquiles 

martes, 1 de julio de 2014

No necesito un novio

Pues bien, hace unas semanas recibí el mensaje de un ex amorío que decía: "Estás disponible para mí el 5?". Yo me encabroné por dos cosas simples que se referían a la disponibilidad y la exclusividad como si me manejara por agenda de clientes. No le respondí.

Sin embargo, ayer, en la madrugada, me mandó un mensaje de texto: "Te conseguiste un novio. Súper. Hubiera sido genial verte otra vez. Que te vaya chido :D"; hice de nuevo coraje entripado porque tal parece que en su cabecita hueca de macho sólo le cabe la posibilidad de que yo me niegue a estar con él (o con alguien más) sólo cuando estoy con alguien, cuando tengo novio o a un hombre a mi lado y la neta no. No sé si todos los hombres lo piensen así; pero qué equivocados están.

Nos creen tan frágiles que suponen sólo podemos negarnos cuando estamos con alguien, cuando tenemos una relación; no, chicos, también sabemos cuándo pararle a nuestro desmadre y más cuando algo no nos late de esa "relación", cuando no nos gusta ser la otra, cuando ya nos aburrimos de ustedes o porque ya nos cansamos de que nos vean la cara de idiotas ¡oh, sí!, no sólo ustedes como hombres pueden decirnos adiós, también por dignidad podemos hacerlo. Digo, también hay formas de pedir y decir las cosas.

Este hombre en cuestión falló en dos cosas:
1- Asumir, pendejamente, que puede pedir de mala forma las cosas. Tomen en cuenta, todos y todas, que en la forma de pedir está el dar, si ustedes le piden a alguien, por mucha confianza que haya, lo que sea de mal modo o con las palabras incorrectas, dense por non bienvenidos a la mesa de los placeres. Pudo haber escrito, la primera vez: "¿tienes algo que hacer el 5? ¿Podríamos vernos?" Suena diferente, ¿no?, hasta ganas dan de contestar.
2- Pensar que sólo soy fuerte como para negarme cuando estoy con alguien en plan relación amorosa seria. No, como dije antes, ninguna persona, sea hombre o mujer, necesita del otro para decir que no. Así sencillo; pero él claro que lo piensa, al menos de mí.

Mi consejo es: no asuman que una persona es débil, solitas también podemos mandar a chingar a su madre a quien nos hiera. Porque no necesito un novio para eso, sola puedo.

Abril, 2013