Durante muchos, muchos años (si no es que siempre) yo he buscado a mis amigos, a esas personas que me importan, ésas que tras meses y meses sin una llamada, un mensaje, un meme o un "algo" por cualquier medio, yo los busqué para saber cómo estaban. Yo era de ésas que rogaban para verlos, los cazaba por si estaban en el DF (para mí sigue siendo el DF, se jode Mancera) o si estaban cerca de la casa o si tenían algún tiempo libre y pues luego me dejan en visto.
Me dicen "sí, hay que vernos", pero no me dicen cuándo. Me prometen cual Peña Nieto y no veo nada claro.
Y pues como ya me cansé de sus largas durante años, no de uno, no de dos, no de tres, sino de un buen de amigos pos mejor ya ni les pido un espacio de su tiempo porque nomás me batean.
Una como quiera, ¿pero y los niños?
Ya me voy, estoy bien dramática.
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jueves, 23 de noviembre de 2017
martes, 1 de noviembre de 2016
Adiós, doloroso octubre
Amo el último trimestre del año, hay frío, viento, hojas secas, puedo sacar mis suéteres (aunque no salga de los mismos), puedes cancelar compromisos a cambio de pasar todo el día en tu cama calientita, tomas té de sabores, hay pan de muertos, huele a cempasúchil, hay disfraces, Halloween, el crujir de las hojas bajo tus pies, pero...
Este octubre fue uno de los más difíciles emocionalmente en mi vida. Me la pasé transitando entre un estado anímico a otro sin césar, de la alegría a la tristeza, de la tristeza al enojo, del enojo al llanto, del llanto a la culpa, de la culpa a la soledad, de la soledad a recomponerme y volver a sentirme feliz. Difícil y muuuuuy cansado.
Y sí, fue el octubre más amargo de mi vida, no pude compartir mi alegría por esta época que tanto me gusta (al escribirlo me dan ganas de llorar) y me sentí tan sola porque no estuvo una persona importante en mi vida y debo tomar una decisión en este mes que inicia.
Debo admitirlo: me da miedo tomar la equivocada, pero octubre ya se fue y llegó noviembre con su nuevo aire, sus panes de muerto, las visitas de nuestros muertos, mi cumpleaños 27 (y sus invariables crisis).
Y ahora noviembre me susurra al oído: ¿tú qué quieres?
...y creo saber la respuesta.
Este octubre fue uno de los más difíciles emocionalmente en mi vida. Me la pasé transitando entre un estado anímico a otro sin césar, de la alegría a la tristeza, de la tristeza al enojo, del enojo al llanto, del llanto a la culpa, de la culpa a la soledad, de la soledad a recomponerme y volver a sentirme feliz. Difícil y muuuuuy cansado.
Y sí, fue el octubre más amargo de mi vida, no pude compartir mi alegría por esta época que tanto me gusta (al escribirlo me dan ganas de llorar) y me sentí tan sola porque no estuvo una persona importante en mi vida y debo tomar una decisión en este mes que inicia.
Debo admitirlo: me da miedo tomar la equivocada, pero octubre ya se fue y llegó noviembre con su nuevo aire, sus panes de muerto, las visitas de nuestros muertos, mi cumpleaños 27 (y sus invariables crisis).
Y ahora noviembre me susurra al oído: ¿tú qué quieres?
...y creo saber la respuesta.
miércoles, 30 de marzo de 2016
¿Quién soy?
Me pregunto mientras me miro al espejo, cada que veo mi reflejo en el metro, en un cristal o en mi teléfono… ¿quién soy?, me da un poco de escozor cuestionarme.
Y no es porque no sepa, pero no estoy segura. Al menos no al cien. Todo lo creí y sentí que era es algo que no soy ahora, por ejemplo.
Sé que los seres humanos no somos estáticos, igual que la materia misma. Sólo que estoy llena de contradicciones y eso me molesta horrores porque desde los 18 he intentado ser lo más congruente posible con mis ideas, mis creencias y mis actos, cosa que ahora no soy ni congruente ni tengo idea clara ni creencias y mis actos, aunque naturales, son reprochables y ésos me los cuestiono yo y nada más.
Reconozco, o intento hacerlo, mis errores, equivocaciones, vacilaciones y trato de perdonarme, de mí para mí, para mi corazón, mi mente y mi alma… y me cuesta creer que esta, la de ahora, soy yo. Pero también es fácil criticar, juzgar, desconocer, señalar cuando nunca se ha estado dentro de aquello que criticas, no hay parámetros para ti ni lógicas de conocimiento propio y ajeno desde la experiencia. Así que me aguanto las trompadas.
Aaaaaños diciendo: nunca me pasará eso jajajaja y me pasa. Criticando peleas, discusiones, celos ajenos y… puaj, cachetada con guante blanco.
"¿Quién soy?", me repito mientras escribo esto y descubro algo que me aterra. Soy un ser contradictorio, cambiante, transformado, vulnerable, agresivo y visceral. Las tripas me gobiernan y la positividad no se me da. Aunque siempre agradezco en mi día por lo bueno que se me da, aunque no parezca.
Decía mi terapeuta que es más fácil ver lo negativo, siempre, porque es lo que más fácil se ve.
Pero pese a mi contradicción y mis ideas desbancadas y mis escupidas al cielo (que ya me caen como aguacero) soy una persona chida, dispuesta a ayudar, amorosa, intensa, pasional… pero esto es todo lo que sé en términos generales.
Y soy. Soy Yuriko. A ver qué tal me va.
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