domingo, 16 de octubre de 2016

Hablemos de la obra Pulmones

El jueves pasado fui a ver la obra de teatro Pulmones, la cual resultó ser impactante y una excelente opción que retrata -casi- a la perfección las preguntas que toda relación con planes a futuro se hacen, problemas por lo que podrían pasar muchas parejas a lo largo de los meses o los años. No estamos exentos, eso nos recuerda.

Pero, bueno ¿de qué trata Pulmones?



La historia inicia con Ella preguntando muy alterada "¿un hijo?". Él responde "sí, cálmate, hablemos". Esa pequeña palabra los hace cuestionarse toda su vida, si son buenas personas, si podrán mantenerlo, ¿y la huella de carbono?, ¿no somos muchos ya en el mundo?, ¿para qué traer a alguien más a este mundo si está ya muy jodido?, ¿no es muy irresponsable?, ¿no son egoístas?

Pero, ¿y si ese ser humano es el que crea la cura del cáncer o del SIDA?, ¿o si crea la solución a los problemas de la humanidad? Acaso no será que somos egoístas y nomás no queremos traerlo porque tenemos miedo.



La obra gira en torno a ese tema, que es muy actual y muy duro porque también se cuestiona el amor que existe cuando hay diferencias de por medio, cuando hay "accidentes", cuando existen pérdidas muy dolorosas, cuando se es infiel, cuando no nos entendemos o no nos explicamos el uno al otro, porque a veces nos miramos como si estuviéramos descifrando un crucigrama y no a nuestra pareja.

¿Acaso el amor lo puede todo? ¿Hasta soportar los baches y los abismos del camino?

Pulmones es simple, sólo es el escenario y luces. Eso la hace compleja porque te aventura a recrear los escenarios, el clima, el tiempo y hasta el dolor. Hay gritos, risas, orgasmos, llanto, frustración, enojo, amor, compasión, pasión, decepción y también perdón y esperanza...

El boleto cuesta 250 pesos, pero si cazan les puede salir en 175 con descuento, como a mí, empieza a las 20:45 horas todos los jueves en el Teatro Milán. No se la pierdan, de verdad, es muy buena.

Aquí pueden encontrar sus boletos.

Si van, me cuentan qué les pareció.

miércoles, 12 de octubre de 2016

El poder sanador de Luismi

Como dije en entradas anteriores, he tenido días pachiches sintiéndome pachiche por cosas pachiches que bien puedo arreglar, pero no todavía porque #SecretoDeEstado. Y heme así, moqueando durísimo cada que me entra la nostalgia.

Pero.

"Descubrí" las canciones del Luis Miguel de los 80 y me levantan bien cabrón el ánimo, supongo que es el ritmo propio de la época y las letras y que sus rolas eran más movidas que sus boleros. Me ponen feliz por alguna extraña razón. #CosaInexplicable

Confieso que no me gusta nadita cómo canta o interpreta, su voz me molesta y me parece muy cursi (aunque para cursi me pinto sola). Tal vez sea mi estado debilucho el que me hace ver en "Isabel" o "Cuando calienta el sol" una chispa de felicidad, alegría y buenaondez que me hacen las mañanas.








¿Ya van a llamar al doctor? ¿Esto es normal? Ya me perdieron...

martes, 11 de octubre de 2016

Soñé tu voz

Estaba dormida en una silla de la Central de Autobuses, pasando el frío propio de la madrugada en un lugar cálido como lo es un sitio público y de paso, estaba muerta por tanto ajetreo, papeleo y el cansancio emocional.

Mi viaje saldría a las 7 de la mañana y recuerdo que justo a las 2 de la mañana desperté sobresaltada, el frío me hizo evocar tu presencia. Me asaltaron los recuerdos de tus brazos cálidos rodeando mi cuerpo, tus piernas calentando mis pies helados y tu cuerpo acompañando al mío. Resistí el impulso de llorar, no quería tener esa recaída en un lugar público. 

Mi mente te extrañó y mi cuerpo también. No lo quise aceptar porque me daba miedo reconocer que aún te necesitaba, te quería en mi vida, pero se nubló la fantasía, eso no volvería a pasar, sabemos que no tuvo un final feliz. 

Suspiré, no sé cuántas veces, pero suspiré profundamente. Puse una mano en mi pecho y pude sentir mis latidos arrítmicos entre el sobresalto y el dolor. El frío no ayudó a sentirme mejor. Cerré los ojos, respiré, visualicé tu sonrisa, tu nariz, tu cara, tus labios, tu olor, tus manos, tus dedos, tu voz... ¡y me quebré! 

No puedo irme, ¿en qué estoy pensando?, me dije en voz alta. Me dieron ganas de tomar un taxi e ir a tu casa, decirte que te extraño, que te amo y que el divorcio doloroso fue un error... me detengo. 

En el camino pienso que te extraño, me haces falta y lo único que quiero es escuchar tu voz. Sólo eso: tu voz. 


lunes, 10 de octubre de 2016

Aventura en Tolantongo (o de cómo conocí a unos primos)

Este fin de semana, luego de mi estado deprimente de la semana pasada (que aún no se va del todo), agarré mi traje de baño y mis chanclitas para irme a Tolantongo. Karla me invitó y creí que me haría bien para despejar la mente, no sentirme pachiche en mi casa viendo series frente a Netflix y para pensar con más claridad. También para reírme como pinche loca que estoy.

Bueno, resultó que acepté largarme. Creímos que encontraríamos un bonito cuarto en alguno de los hoteles que hay ahí, pero no. No encontramos. Al contrario, tuvimos que rentar una casa de campaña para quedarnos Karla, Carmen (amiga de Karla) y yo, al principio pareció buena idea y nos gastamos -casi- lo mismo. Apenas si alcanzamos un lugar para acampar, ya estaba todo atiborrado.


En la combi rumbo a las Grutas venían dos parejitas, quienes venían escuchando la bola de albures, tonterías, risas e historias de tragicomedia que platiqué en el camino. Como llegamos juntos, uno de ellos propuso que nuestras casas estuvieran juntas, quesque pa' cuidarnos entre todos. Así lo hicimos y los llamamos "primos". Primo esto o primo aquello, se sentía hermandad.

Una vez que se puso la casa de campaña, compramos una lona pa' cubrirnos ante las lluvias, no iba a pasar nada. Confiadas ante la aventura que nos esperaba, nos acomodamos en la casita, quesque, para cuatro personas y nos pusimos los trajes de baño para ir a recorrer las grutas y el río y las pocitas.


Fuimos a las grutas y luego nos metimos al río. Cabe destacar que cuando quise sentarme a sentir la caída de agua, el río me dio un revolcón tremendo y acabé en un cuenco atorada unos segundos y medio ahogándome, gracias a eso traigo un moretón en la nalga derecha y el muslo izquierdo, no me explicó cómo pasó así, pero pasó. Karla se puso a gritar "¡sácala, Carmen, sácala!" y luego se empezó a burlar de mí porque abrí los ojos al salir.

Nos hicimos amigos de los primos de Tola y platicamos muy amenamente de nuestras desgracias, ¿cuáles?


Verán, como a eso de las 11 de la noche empezó a llover como si Tláloc se hubiera encabronado de que abandonara la CDMX para despejar mi mente sin avisarle a nadie de mis planes de diversión, así que como a las 12 empezamos a sentir frío y luego me desperté porque mi trasero estaba completamente mojado. Tocamos la colchoneta y splash splash escurría agua. Sólo pudimos sacar la ropa seca y a mi hijo-huevo (de eso les cuento después), algunas cositas para que no se pusieran peor y nos refugiamos en el baño.

Ahí dormimos desde las 12:30 hasta las 7 u 8 de la mañana que nos fueron a sacar. No fue la mejor noche, me duelen las nalgas aún, también la espalda y todo el día estuve mojada de los pies y húmeda de la espalda porque mi chamarra se mojó horrores. Mi mochila terminó siendo un guiñapo, no tanto como la de Karla que escurría agua y lodo.

Cuando clareó pudimos ver la tragedia. El río se desbordó y ese río que una vez fue azul claro ahora era marrón, como si fuera un cauce de café con leche y estaba bravo con ganas. Se desgajó una parte frente a la que era nuestra tienda de campaña y uno de los primos lo encontramos casi al lado de nosotras. La otra pareja, nos cuenta, se quedó ahí a dormir, mojados y sin ropa seca.

Ayer nos fuimos a las pocitas y la pasamos bien. Cuidamos las cosas y nos empezamos a reír de todo lo que habíamos pasado, ¿ya qué otra nos quedaba? La pasamos bien y es increíble cómo unos "desconocidos" pudieron salvar un viaje que se veía como un desastre.

Claro... como escucharon nuestra plática en la combi, uno de los primos llamado Ricardo me dijo: oye, lo que platicabas, cómo odié al güey del que hablabas. ¿De quién?, pregunté. De ése que te mandó el mensaje de "¿cómo estás?". ¡Ah!, Andrés, dije. ¡Ándale, pinche Andrés!, repuso. Y así fue como surgió el hashtag local #PincheAndrés. También el otro local #CasiSeMeCaeUnDedo y #LosPrimosDeTola.

Definitivamente, salir con Karla y con Carmen fue una de las mejores experiencias del año. Aún me duele la cara por las risas sin fin que tuvimos y aún tengo sueño por mal dormir un día, pero este fin de semana pasó a la historia, de esa bonita y feliz.

¡Gracias!

miércoles, 5 de octubre de 2016

¿Cómo estoy?

No estoy bien, es un hecho y una realidad. Sinceramente estoy mal, me encuentro mal y, por primera vez en mi vida, pedí a mamá sus cuidados porque tengo miedo de mí misma. 

No puedo pensar claramente. No puedo dejar de llorar. Me duele el pecho, la espalda, la cintura y no me pasa el alimento, al menos ahora ya me da hambre, pero me da asco la comida. La felicidad se fue de vacaciones, ojalá regrese pronto no porque la extrañe sino para estar mejor. 

Tengo miedo y tengo ansiedad. Al menos controlé cuatro ataques de ansiedad ayer, y no sé cuánto más voy a aguantar esta condición frágil, sin voluntad, sin decidir, sin estar… 

Eso es lo que más duele, no estar. La culpa… no estoy bien, sinceramente estoy mal. 

Al menos hoy tengo terapia y ojalá me ayude a no temerme, que se me olviden esas ideas horrendas y aclare mi nublada mente. 

Volví a fumar, volvió la depresión y no me gusta nada. 


martes, 4 de octubre de 2016

Mensajes pasados de rosca o cómo el LSD arruina todo

Resulta que el día que fui a Tepoztlán, un ex jefe y ex novio (más tirándole a fracaso emocional que otra cosa), me mandó un mensaje nada sexi ni grato a las 2 de la mañana. La cosa estuvo así:

Regresé en la madrugada al hotel y como casi no había revisado el celular activé los datos para poder decirle a Alonso que luego de mi peda en la tarde, en ese momento estaba sobria y sin ningún inconveniente en mi habitación. Ya era muy tarde así que no me iba a responder.

Luego un amigo al verme conectada, me escribió para presumirme su tatuaje. Lo leí mientras pude y alegué mi cansancio en ese momento, sin ningún problema nos despedimos y ya. Al minuto de hacer esto, el sujeto "H" me envío un mensaje que, de primer golpe, me inquietó porque decía: "cometeré un error" y pensé: "chale, este güey en su peda se va a matar".

Cabe señalar dos cosas: una, medité mucho si ventilar esto o no, y dos es un alcohólico por eso mi pensamiento de que estaba pedo.

No tardó mucho en escribirme: "te quiero coger *carita feliz*". PUM. ¿Qué pedo? ¿Así nomás, sin un "hola, ¿cómo estás?", chale. Me enchilé porque nunca le he dado pie a que me proponga ese tipo de cosas, pese a ser mi ex, le dejé MUY claro que lo nuestro ya no era ni sería porque descubrí muy nocivas mis salidas con él, porque manejaba borrachísimo a las 3 o 4 de la mañana o escuchaba, mientras yo dormía, como él seguía emborrachándose y se caía o tiraba cosas, para luego despertar en la mañana viendo pedazos de vidrio en el piso.

Esas pocas semanas que tenía que regresarme a las 7 u 8 de la mañana yo sola de Naucalpan, o cuando pasábamos al Walmart 24 horas de Toreo a comprar más alcohol porque ¡oh, qué loco, la libertad!, me duró muy poco esa sensación de hacer lo que quería hasta que H me llevó a casa a las 3 de la mañana cayéndose de borracho y arrastrando las palabras desde su casa hasta la mía, cerca de Santa Fe. Me aterró que nos perdiéramos, que él me dijera que tenía el control, que nunca había tenido un accidente estando borracho y que con él nunca me pasaría nada. Lo cierto es que me aterró poner mi vida en manos de alguien tan irresponsable y, obviamente, me reproché ser irresponsable y no cuidarme a mí misma.

Tal vez por eso me dio mucho coraje que me escribiera esas cosas y en ese tono de "lo quiero y ahora". Le escribí sorprendidísima y luego me llamó, primero me dijo que me quería muchísimo y que al igual que en el periódico (en El Universal, cuando era practicante por allá de 2012 o 2013) él quería seguir siendo mi gurú (¿?) y mentor en el periodismo, me cuestionó si era feliz en mi actual trabajo, le contesté que sí.

Después me dijo que le encantaba y cuando ya sólo le contestaba con monosílabos, se enojó y me espetó "sólo me soportas porque soy yo, ¿verdad?". Y respondí: la verdad quien me dijo toda esa bola de estupideces fuiste tú, tú eres quien llamó y yo contesté porque no ibas a dejar de insistir, yo venía de una fiesta del trabajo y le escribía a mi novio cuando tú me escribiste cagándola y luego vienes y me hablas ahogándote de borracho, realmente quien está aguantando tus groserías aquí soy yo, así que conmigo no te pongas así. Me dijo adiós y colgó.

Por supuesto, lo eliminé y bloqueé de Facebook, Twitter e Instagram porque ya no quiero saber nada de él ni conservarlo como un contacto laboral. Ahí entendí que había sido una buena decisión optar por la agencia de publicidad y no por la revista de tecnología porque H trabaja ahí y le tendría que ver la jeta.

A continuación pueden encontrar las capturas de pantalla:




¡Qué triste historia, verdádedios! 

lunes, 3 de octubre de 2016

¿Qué pasó en la #PlatziConf 2016?

El sábado Alonso me invitó a la conferencia de Platzi y estuvo espectacular, la forma de pensar, de crear o de armar un negocio son sumamente originales y se salen, casi por completo, de la caja y de los métodos convencionales de enseñanza, creación y pensamiento.

Por ejemplo, Freddy Vega, fundador de Platzi, explicó que esta plataforma de enseñanza online es una forma de romper con los métodos tradicionales de enseñanza, abriendo caminos más caóticos pero, a su vez, más flexibles hacia donde se quiere ir y lo que desea aprender. ¿Qué quiere decir con esto? Bueno, él puso una lámina que decía que pasamos 21 años estudiando y otros 34 años trabajando de algo que muchas veces no nos gusta y aplicando sólo UN conocimiento y que ahora con la tecnología y enseñanza online se pueden obtener otros conocimientos y cambiar ese modelo, o sea que de estar 34 años siendo unos godinazos, transformarlos en 34 o 44 años de conocimiento variado, de aprendizaje, de cambiar el rumbo hacia donde queramos ir.

Por ejemplo, en mi caso estudié Ciencias de la comunicación, pero ahora siento un gran desencanto por mi carrera, entonces puedo estudiar algo de Publicidad o Msrketing digital para obtener un mejor salario o puesto dentro de la empresa donde me encuentro o bien puedo aprender diseño gráfico para impulsar más mi blog o aprender programación para trabajar de eso en mis tiempos libres o estudiar la carrera de Creación de videojuegos, en fin... una infinidad de cosas para no limitar el conocimiento o sólo los años de escuela o universidad.

¿Ven? Está super chido, ¿no creen?

Además tuvieron ponentes cabrosísimos como de Y Combinator que cuestionaron cosas muy chonchas como el talento, los tiempos, cómo despedir a un empleado, o bien, cómo crear una start up sin morir en el intento, desde la creación de la idea hasta cómo promoverla tú mismo.

Lo mejor, lo mejor, lo mejor de todo es que ellos le apuestan bien chido a Latinoamérica porque creen que esta área que además de compartir historia, cultura e idioma, es un gran terreno para el desarrollo tecnológico.

En unos días iré subiendo los audios de las conferencias que estuvieron buenísimas y, por último, de los ignites que también ya les explicaré en qué consistieron. Me arrepentí mucho de no grabar la conferencia de Kevin Hale porque estuvo muy buena, pero bueeeeno... no hay error del que no se aprenda.

Ahí me pueden ver casi al frente de la foto, soy la de sudadera roja y Alonso está atrás de mí. Más atrás está su hermano, el cuñao. 
¿Hambre y cansancio?,  ¡pos selfieee!, pero estuvimos alegres de haber aprendido todo lo que Platzi nos ofreció.