Desde que tengo memoria, siempre he sido antojadiza, lo mismo de platillos que de dulces o bebidas y lo digo con orgullo porque gracias a eso he creado sabores que sólo a mí me gustan, pero bien míos a fin de cuentas.
Por ejemplo: cuando era una mocosa de unos 8 años vi un comercial de mole Doña María donde salía cómo le espolvoreaban a unas enchiladas un poco de ajonjolí y yo empecé a babear como perro de Pavlov (bravo, publicistas, conmigo sí funcionan sus trucos mentales). Durante un rato le dije a mi mamá que se me habían antojado unas enchiladas y que las quería con mucha crema y ajonjolí, ella nomás me dio por mi lado porque ya era bien tarde y no iba a prepararme UNA enchilada solo para mí.
Me quedé dormida -con el antojo insatisfecho-, ya me había cansado de rogar por mis enchiladas, pero aunque estuviera dormida le pedía a mi mamá ese platillo, así que ocupó el único placebo disponible y, cual becerro pidiendo la teta de su madre, me dio un vaso de leche tibia. Y santo remedio. Me callé, me quedé dormida plácidamente y ella descansó de mi antojo. (No recuerdo si sí comí enchiladas luego de ese incidente…).
Entonces, lo mismo da si es esto o aquello siempre tengo antojo de algo. Bueno… casi diario, a veces ni hambre tengo.
La semana pasada me la pasé de antojos: de papitas, nueces de la india, helados, frijoles de la olla recién hechos, de cueritos, chicharrón preparado, fresas con crema y hoy que se me antojó cabronamente el agua de chía con limón (es que la vi en los Mason Jar que pienso comprar en Groupon)… sí, soy la mujer más antojadiza.
Cuando digo: ay, se me antoja "esto", todos me echan cara de "noooo maaaaameeeeeesssss" y viene la clásica: ¿no estarás embarazada? JAJAAJAJAJANSKDKENDJAJA (eso me dan ganas de responderles).
Y si los antojos son símbolo de embarazo (JAJAJAJAJNDKENDOSNAKAKJAJA) yo tengo 25 años engendrando mis antojos… yom, yom.
viernes, 29 de mayo de 2015
martes, 26 de mayo de 2015
Lo admito: soy adicta a Timehop
La culpa me comía por dentro, ya puedo estar en paz…
Es extraño, a veces me da por olvidar y mandar al carajo todo, pero también soy de esas románticas con memoria emocional muy fuerte. (O sea: si viví momentos emocionalmente significativos se me quedan grabados cual fuego en la cabezota y ahí quedan en la nube, hasta nuevo aviso). Entonces, por lo regular, recuerdo casi todo lo que hago.
Ajam.
Pero no todo lo que publico. ¿Se imaginan recordar todo? ¡Qué miedo!
Digo, con esta aplicación me he llevado más buenos momentos que malos porque ps… ps… me recuerda cosas tristes como: el día que terminé mi relación con el ex o de cómo estaba tristeando durísimo días después o las fotos que subí con el cabello largo, ojerosa, deprimida y a punto de llorar… y un año, UN AÑO, se pasa muy rápido (#TíaCuervo) y pasan taaaantas cosas. ¡Qué emoción!
Por ejemplo, hoy me recordó que quemé tooooodas las palabras de amor hacia 'ya-saben-quién' y sólo quedó "viva" la palabra "basta" (¡qué pinche señal del destino!).
Y contrario a lo que pueden pensar en ESTE momento, no me entristeció, al contrario -bueeeno, tampoco me alegró- me parecieron re intensas las decisiones que tomó, porque cuando quiero ser radical, soy radical. (Ay, gooooei).
Venga, Timehop recuérdame esto en un año y sorpréndeme.
¿Alguien más es adictx al Timehop?
BONUS:
Además me encanta el dinosaurio *crush* y su ropa interior de corazones y sus chistes "locales". Me cae que sí estoy re mal de mis facultades mentales…
Cine, con lágrimas y risas de domingo
Ayer fui al cine, opté por ver "El gran pequeño" y fue una maravillosa opción. Toda la película es un ir y venir de sentimientos.
***TIP CINEMEX***
La chica de la taquilla nos pasó el tip que cuando uno paga con una tarjeta MasterCard debes decirlo antes de ordenar tus boletos para que te puedan aplicar el 2x1, no sé si sólo aplique en domingo, pero pues ya tienen un pretexto para ir y experimentar, si sí es para todos los días avisen no sean gachos, por fa.
Al principio de la película piensas "seguramente es otra historia dramática de un niño que pierde a su padre en la guerra" y no, bueno sí un poco, pero no así. (Si la ven lo entenderán). Es enternecedora, brillante y cruel, sísísí, cruel, pese a los clichés, nos muestra la crueldad y los lados obscuros que tenemos las personas en cada etapa y a cada momento.
Pero. También es una historia de fe, de ingenuidad e inocencia, de ésa que vamos perdiendo conforme vivimos, que se va al caño cuando no sale cómo uno esperaba. Es una historia para volver a creer que los milagros existen, que las risas también y que las diferencias sólo existen en la ignorancia. El odio nos ciega, nos embrutece y produce lo peor que hay en nosotros. También que el perdón y la humildad puede salvar incluso una vida.
Little Boy, sin duda es una excelente recomendación y podría considerarla seriamente para formar parte de mis películas favoritas. Es maravillosa y, al menos a mí, me regresó a mis años de infancia, las risas, las burlas, las lágrimas, las creencias y la fe. Esa fe que perdí o se transformó en otra cosa. Dice "Little Boy" en la película: "fue tonto creer que una tonta lista me devolvería a mi papá", pero así es la inocencia: un milagro.
Ah, sí: terminé llorando horrores casi al final de la película es que realmente fue un momento trágico, dramático y emotivo. Así que sí, vayan a verla, si salen moqueando me avisan, si no les gusta también. (Si me invitan, la puedo ver de nuevo jajaja).
Aquí el trailer de la película:
***TIP CINEMEX***
La chica de la taquilla nos pasó el tip que cuando uno paga con una tarjeta MasterCard debes decirlo antes de ordenar tus boletos para que te puedan aplicar el 2x1, no sé si sólo aplique en domingo, pero pues ya tienen un pretexto para ir y experimentar, si sí es para todos los días avisen no sean gachos, por fa.
viernes, 22 de mayo de 2015
La copa menstrual es maravillosa
Lo prometido es deuda, hablaré de la copa menstrual y mi testimonio sobre el uso de ésta.
Para mí ha resultado benéfica y me ha resuelto varios problemas que antes me parecían horribles, también ha tenido sus contras que ya explicaré. Pasó casi un año para que al fin la comprara. La adquirí en enero de este año y llevo cuatro meses usándola y no me puedo quejar mucho de ella, al contrario.
Primero, hablaré qué es la copa menstrual, cómo se usa, cómo se limpia y los pros y contras que una tiene en el uso.
¿Qué es?
Básicamente, la copa menstrual es un recipiente anatómico que se inserta en la vagina cuando una tiene su periodo para que ahí se deposite el flujo.
La copa está elaborada de materiales suaves e hipoalergénicos como silicón de grado médico o elastómero termoplástico (TPE) y con buenos cuidados puede durar hasta 10 años.
Por la naturaleza de los materiales no se altera el entorno vaginal, que sí se altera con las toallas por los químicos "antiolor" o el "olor a manzanilla" y muchísimo más con los tampones porque absorben y resecan, además que dejan rastros de algodón. Como se explica aquí:
¿Cómo se usa?
Se recomienda que antes de iniciar tu período la metas en agua caliente durante 5 minutos para esterilizarla, al finalizar tu sangrado se recomienda también hacerlo. De hecho, se puede hacer las veces que sientas necesario, no le pasa nada. (Eso sí -aunque sea obvio- por nada del mundo se vayan a meter la copa caliente, recién sacada del agua).
Bueno, ya llegó mi sangrado. Me cortó las uñas, me las despinto una semana antes cuando empiezo con el SPM. Pongo a hervir la copa, mientras me lavo bien-bien-bien mis manos, voy por mi copa, espero a que se enfríe y ahora sí, me relajo y la introduzco.
Es muy importante estar relajadas para que los músculos vaginales nos permitan meter más chido la copa y sin mayor problema. Para introducirla debes encontrar el doblez que más te acomode, puedes ir experimentando para encontrar la forma correcta y que más se te facilite. A mí me funciona muy bien el "punchdown", pero lo descubrí sobre la marcha.
Una vez que está dentro y relajada, la vas empujando con los dedos hasta que sientas un "tope", ahí la acomodas, ¿cómo?, con tus músculos, haz como si quisieras dejar de orinar o a veces para que se abra debes hacer lo contrario como si quisieras hacerlo, pero son sólo movimientos que debes hacer desde la vagina, no es tan complicado son ejercicios de Kegel (y los puedes consultar aquí).
Con la práctica hasta con esos movimientos te la podrás acomodar. Bueno, una vez que la metes y quieres cerciorarte que esté bien puesta sólo introduces un dedo y tocar los anillos que tiene la copa, ahí te darás cuenta si se abrió o no pues se sientes "lisos". En caso de que no, introduces otro dedo y apachurras ligeramente en la zona de los aros de la copa y vuelves a cerciorarte.
(Acá un vídeo de Cómo poner y retirar la copa y Cómo colocar y remover la copa)
Si esto te parece complicado, mejor vuelve a introducirla o sólo bájala un poco y haz todo lo anterior, es cuestión de maña. Si ya está bien puesta, sólo la subes con tus músculos y listo. A seguir con tu vida.
Aunque como dije anteriormente, tardé un año en decidir si me la compraba o no porque iuugh qué asco andar tocándome allá abajo y hacer un batidillo, entonces decidí leer blogs feministas, principalmente de España, que explicaban las maravillas de estas "cosas" que me resultaron altamente novedosas, fue entonces que me empecé a animar.
Pero fue hasta enero que tomé la decisión y gracias a Judith que me pasó el contacto y me compartió su experiencia del uso de la copa fue que me animé. Y me dije: a ver, Yuriko... vas a pagar 400 pesos por un artefacto que te va a durar mínimo 5 años y eso es lo que te podrías gastar en dos o tres meses de toallas, tampones o pomadas para aliviar la resequedad o infección vaginal, muchas entenderán de qué habló.
Y contacté con una proveedora de MeLuna Cup, a mí me convenció porque tiene cinco tallas: Mini, Chica, Mediana, Grande y Extragrande, a diferencia de algunas marcas que sólo tienen dos: chica y grande o chica, mediana y grande. Además esta marca tiene diferentes durezas: soft, classic y sport, dependiendo de tu tipo de vida, si haces muuucho ejercicio o si eres completamente sedantaria o si tienes mucha actividad sexual. Pa' todas hay.
(Aquí un Test para saber tu talla)
La primera vez que la usé, por fortuna, fue en fin de semana y en puente, así que me la pasé en casa midiéndole el agua a los camotes, que sí quedaba, que corría al baño, que me la pasaba encerrada hasta media hora porque no quedaba y me frustraba horrible. De hecho, la primera vez que me la puse tuve que preguntarle a Judith -con toda la pena del mundo- cómo diablos meterla. Ella me ayudó con fotos a hacerlo y quedó. Me fui a dormir y como no había quedado bien pues tuve que correr al baño en la madrugada, lo bueno: usé una toalla por si las dudas. Entonces, no hubo mayor problema. Conforme pasaron los días y empecé a familiarizarme con la copa y su uso pues disminuyó el tiempo en que me la ponía.
Desde el primer mes noté que ya no había rozaduras por el uso de toallas ni esos cambiecitos que hay después de la menstruación, o sea mi piel seguía igual, no había alteraciones. Entonces disfruto de libertad en todo momento y sobre todo no hay incomodidad ni me parece espantoso esperar mi período. Puedo irme a nadar sin problema, puedo correr, saltar o pararme sin sentir el horrible bajón. Y he ahorrado considerablemente en estos cuatro meses.
Lo malo es tener que cambiarme la copa en el trabajo, pero sólo lo hago una vez al día, por mucho dos. Y a veces, todavía hay ocasiones en que no me queda bien o creo que queda bien, pero no, entonces corro y me la cambio, la acomodo bien y todo listo. Sin mayor problema.
Para quienes se la pasan enclaustradas mil horas en la oficina, el papel higiénico para limpiar la copa es la opción, a veces llevar una botellita de agua para enjuagarla o hay toallitas húmedas de agua (no de bebé) o gel para limpiar la copa que también sirve como lubricante para ponerla en los últimos días. Si no hay todo eso, un pantiprotector es suficiente. Para la oficina este último y el papel son lo más recomendable (procuren que no sea perfumado o de esos que son súper acolchados porque dejan pelusa en la copa). El gel es barato y lo consiguen aquí.
Sí, es una maravilla. Me siento cómoda y poco a poco han ido disminuyendo los horrendos cólicos, las rozaduras son cosas del pasado y no hay cambios en la piel de esa zona. También he aprendido que si estoy apurada y me la pongo no queda y me tardo más, me encabrono y debo hacer toooodo el proceso de nuevo. Así por ello es muy importante estar relajadas :)
Por cierto: si te da asco la sangre, eres descuidada o distraída, si nunca meterías tus dedos para tocarte "allá abajo" este método no es para ti.
Si tienen cualquier duda o comentario, con gusto las ayudo. En mi descripción se encuentra el correo. Espero les haya servido este post.
¡Apretones de nalga!
Para mí ha resultado benéfica y me ha resuelto varios problemas que antes me parecían horribles, también ha tenido sus contras que ya explicaré. Pasó casi un año para que al fin la comprara. La adquirí en enero de este año y llevo cuatro meses usándola y no me puedo quejar mucho de ella, al contrario.
Primero, hablaré qué es la copa menstrual, cómo se usa, cómo se limpia y los pros y contras que una tiene en el uso.
(Foto: Huffington Post)
¿Qué es?
Básicamente, la copa menstrual es un recipiente anatómico que se inserta en la vagina cuando una tiene su periodo para que ahí se deposite el flujo.
La copa está elaborada de materiales suaves e hipoalergénicos como silicón de grado médico o elastómero termoplástico (TPE) y con buenos cuidados puede durar hasta 10 años.
Por la naturaleza de los materiales no se altera el entorno vaginal, que sí se altera con las toallas por los químicos "antiolor" o el "olor a manzanilla" y muchísimo más con los tampones porque absorben y resecan, además que dejan rastros de algodón. Como se explica aquí:
¿Cómo se usa?
Se recomienda que antes de iniciar tu período la metas en agua caliente durante 5 minutos para esterilizarla, al finalizar tu sangrado se recomienda también hacerlo. De hecho, se puede hacer las veces que sientas necesario, no le pasa nada. (Eso sí -aunque sea obvio- por nada del mundo se vayan a meter la copa caliente, recién sacada del agua).
Bueno, ya llegó mi sangrado. Me cortó las uñas, me las despinto una semana antes cuando empiezo con el SPM. Pongo a hervir la copa, mientras me lavo bien-bien-bien mis manos, voy por mi copa, espero a que se enfríe y ahora sí, me relajo y la introduzco.
Es muy importante estar relajadas para que los músculos vaginales nos permitan meter más chido la copa y sin mayor problema. Para introducirla debes encontrar el doblez que más te acomode, puedes ir experimentando para encontrar la forma correcta y que más se te facilite. A mí me funciona muy bien el "punchdown", pero lo descubrí sobre la marcha.
Una vez que está dentro y relajada, la vas empujando con los dedos hasta que sientas un "tope", ahí la acomodas, ¿cómo?, con tus músculos, haz como si quisieras dejar de orinar o a veces para que se abra debes hacer lo contrario como si quisieras hacerlo, pero son sólo movimientos que debes hacer desde la vagina, no es tan complicado son ejercicios de Kegel (y los puedes consultar aquí).
Con la práctica hasta con esos movimientos te la podrás acomodar. Bueno, una vez que la metes y quieres cerciorarte que esté bien puesta sólo introduces un dedo y tocar los anillos que tiene la copa, ahí te darás cuenta si se abrió o no pues se sientes "lisos". En caso de que no, introduces otro dedo y apachurras ligeramente en la zona de los aros de la copa y vuelves a cerciorarte.
(Acá un vídeo de Cómo poner y retirar la copa y Cómo colocar y remover la copa)
Si esto te parece complicado, mejor vuelve a introducirla o sólo bájala un poco y haz todo lo anterior, es cuestión de maña. Si ya está bien puesta, sólo la subes con tus músculos y listo. A seguir con tu vida.
*****
Mi experiencia: Aunque como dije anteriormente, tardé un año en decidir si me la compraba o no porque iuugh qué asco andar tocándome allá abajo y hacer un batidillo, entonces decidí leer blogs feministas, principalmente de España, que explicaban las maravillas de estas "cosas" que me resultaron altamente novedosas, fue entonces que me empecé a animar.
Pero fue hasta enero que tomé la decisión y gracias a Judith que me pasó el contacto y me compartió su experiencia del uso de la copa fue que me animé. Y me dije: a ver, Yuriko... vas a pagar 400 pesos por un artefacto que te va a durar mínimo 5 años y eso es lo que te podrías gastar en dos o tres meses de toallas, tampones o pomadas para aliviar la resequedad o infección vaginal, muchas entenderán de qué habló.
Y contacté con una proveedora de MeLuna Cup, a mí me convenció porque tiene cinco tallas: Mini, Chica, Mediana, Grande y Extragrande, a diferencia de algunas marcas que sólo tienen dos: chica y grande o chica, mediana y grande. Además esta marca tiene diferentes durezas: soft, classic y sport, dependiendo de tu tipo de vida, si haces muuucho ejercicio o si eres completamente sedantaria o si tienes mucha actividad sexual. Pa' todas hay.
(Aquí un Test para saber tu talla)
La primera vez que la usé, por fortuna, fue en fin de semana y en puente, así que me la pasé en casa midiéndole el agua a los camotes, que sí quedaba, que corría al baño, que me la pasaba encerrada hasta media hora porque no quedaba y me frustraba horrible. De hecho, la primera vez que me la puse tuve que preguntarle a Judith -con toda la pena del mundo- cómo diablos meterla. Ella me ayudó con fotos a hacerlo y quedó. Me fui a dormir y como no había quedado bien pues tuve que correr al baño en la madrugada, lo bueno: usé una toalla por si las dudas. Entonces, no hubo mayor problema. Conforme pasaron los días y empecé a familiarizarme con la copa y su uso pues disminuyó el tiempo en que me la ponía.
Desde el primer mes noté que ya no había rozaduras por el uso de toallas ni esos cambiecitos que hay después de la menstruación, o sea mi piel seguía igual, no había alteraciones. Entonces disfruto de libertad en todo momento y sobre todo no hay incomodidad ni me parece espantoso esperar mi período. Puedo irme a nadar sin problema, puedo correr, saltar o pararme sin sentir el horrible bajón. Y he ahorrado considerablemente en estos cuatro meses.
Lo malo es tener que cambiarme la copa en el trabajo, pero sólo lo hago una vez al día, por mucho dos. Y a veces, todavía hay ocasiones en que no me queda bien o creo que queda bien, pero no, entonces corro y me la cambio, la acomodo bien y todo listo. Sin mayor problema.
Para quienes se la pasan enclaustradas mil horas en la oficina, el papel higiénico para limpiar la copa es la opción, a veces llevar una botellita de agua para enjuagarla o hay toallitas húmedas de agua (no de bebé) o gel para limpiar la copa que también sirve como lubricante para ponerla en los últimos días. Si no hay todo eso, un pantiprotector es suficiente. Para la oficina este último y el papel son lo más recomendable (procuren que no sea perfumado o de esos que son súper acolchados porque dejan pelusa en la copa). El gel es barato y lo consiguen aquí.
Sí, es una maravilla. Me siento cómoda y poco a poco han ido disminuyendo los horrendos cólicos, las rozaduras son cosas del pasado y no hay cambios en la piel de esa zona. También he aprendido que si estoy apurada y me la pongo no queda y me tardo más, me encabrono y debo hacer toooodo el proceso de nuevo. Así por ello es muy importante estar relajadas :)
Por cierto: si te da asco la sangre, eres descuidada o distraída, si nunca meterías tus dedos para tocarte "allá abajo" este método no es para ti.
Si tienen cualquier duda o comentario, con gusto las ayudo. En mi descripción se encuentra el correo. Espero les haya servido este post.
¡Apretones de nalga!
miércoles, 20 de mayo de 2015
Perdón por el olvido
Siempre que dejo de escribir suficiente tiempo, lo extraño y me siento sumamente culpable por descuidarlo, por la falta de inspiración, por la falta de constancia. Y así me siento ahora: terrible porque no he escrito en una semana.
El escribir aquí es mi desahogo, mi salida, mi ruta de escape de la rutina, del trabajo, de los problemas. Es mi forma de decirle al mundo: "soy libre", por ello cuando he dejado de hacerlo durante días, semanas o meses, me siento mocha, me provoca un vacío que no puedo explicar y me apena conmigo y con ustedes, quienes leen este blog.
Pero, aunque esté cayéndome de cansancio, escribiré más seguido, por lo pronto anhelo que ya terminen las elecciones porque ya me aburrieron los candidatos y sus pendejadas (¡al calabozo!). Ya falta poco, es mi mantra.
Por lo pronto, me despido y prometo escribir más seguido.
viernes, 15 de mayo de 2015
La mejor decisión -a veces- es no tomar ninguna
Por estas fechas, hace un año un contacto que conocí cuando era reportera de vivienda me invitó a formar parte del equipo de una revista en la Sedatu. Me pareció maravillosa la idea de que haya pensado en mí.
En su momento me alegré, después me desilusionó. Estaba súper bajoneada porque el día que le iba a contar la noticia, el ex y yo nos peleamos; luego cuando fui a dejarle mis papeles me di cuenta que estaba pinche lejos de mi casa y que iba a ser demasiado el tiempo de traslado y de hartazgo y… de estrés.
También y la más importante -quizá- fue que era desde cero, sin computadoras, sin equipo, sin conexión a internet, sin sillas, con un par de mesas. Me desilusionó todo: era pago por honorarios, lejos de casa; pero jugoso sueldo y viajar con todo pagado (obvio pleno conocimiento de tener aaaamplia disponibilidad de horario). Tenía mucho en qué pensar.
Al día siguiente, vino la gran catástrofe de dar por terminada "la relación" y muchas decisiones que creí tomar muy segura se vinieron abajo.
En un principio, sentí correcto el tomar el trabajo porque ps… iba a viajar y al viajar mucho me olvidaría de todo (ese "todo" en realidad abarcaba a él y mi dolor…) y podría superarlo más fácilmente, lo dejaría ir sin problemas. Obviamente no me fui.
Aunque debí tomar la decisión e irme porque me convenía, el dolor no me dejaba dilucidar correctamente qué tanto o no me convenía. Soy de la idea que ese tipo de cosas no deben tomarse con las tripas sino con la cabeza, cosa que no estaba haciendo así.
No tomé ninguna decisión. Sólo lo dejé ser, fluir y pasar.
Ésa -sin duda alguna- ha sido la mejor decisión que tomé en ese momento. ¿Por qué? Gracias a eso pude entrar a Social Rocks, conocer a personas maravillosas, que Javier me pasara el dato para ser coeditora y así entrar a El Universal.
Y a un año pienso que Todo (con T mayúscula) valió la pena y con amplios intereses: estoy feliz y reconstruyéndome siempre, a cada día.
miércoles, 13 de mayo de 2015
Me acuerdo…
Hace un año, hoy todo se convirtió en la antesala del final y me duele acordarme de todo porque me encontraba sumamente enamorada.
Complicada esta semana, al menos el trabajo ayuda a no pensar tanto por lo que no me tiro al dramón…
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