martes, 31 de marzo de 2015

Los dramas amorosos ajenos

El lunes pasado tuve que vivir una pelea entre novios en la que me vi envuelta. Estaba platicando con un dude reportero y él -ya bebido- me empezó a tirar el perro, que si provocaba que me imaginara poniéndome la pijama, que ojalá pudiera tomar su mano en ese momento y yo así: o_o?, y fui amable. Ni le seguí el juego ni nada. Sólo lo dejé ser, total a mí no me afectaba en nada y cada quien se hace responsable de sus vidas y lo que se dice.

Entonces, de pronto me escribió "si una vieja que profesa el "feminismo" y no tiene amor propio", yo sacadísima de onda le pregunté que no entendía su respuesta (pensaba que era mi amigo) y me dijo: "andas de ofrecida con mi ahora ex", entonces pensé ¿quién tiene menos amor propio: ella que escribe desde la cuenta de su (ex) novio o yo que ni la pelo?

Sólo alcancé a decirle que los pedos con él eran exclusivos de ellos, a mí no tenía por qué embarrarme, chaú. Y me fui a dormir.

Días después, me mandó un mensaje este tipo diciéndome que si YO entendía que ÉL tenía EXCLUSIVAMENTE una relación PROFESIONAL conmigo. Ajá. Que lastimó a una persona que quería. Ajá. Que actuó mal y no podía justificar al alcohol por esos actos. Ajá. Que ÉL no le dio el lugar debido a su novia. Ajá. Y que "la verdad" sí la quiere. Aja. Todo ajá. Y así acabó la conversación.

Y ahora resulta que me eliminó.

Me cae que las mujeres que son obsesivas, controladoras, celosas, posesivas y asfixiantes tienen éxito en las relaciones y una que es alivianada, buena onda, open mind es un fracaso emocional, argh conozco varios casos de amigos que por sus novias locas me eliminan o me dejan de hablar.

Ellos se lo pierden y yo me lo ahorro. Poséstosjotos qué se creen...

****
Debo darme una limpia porque atraigo ese tipo de cosas últimamente. Lo que sí es que me encanta estar soltera y sin problemas de este tipo. ¡Ah, dulce libertad!

viernes, 27 de marzo de 2015

"¿Te conozco de algún lado?", táctica de ligue #203

Pues iba a escribir sobre los dramones en las relaciones que puaj me parecen detestables, pero como esto es más interesante, pues mejor les escribo de lo que ocurrió hoy.

Fui a cenar con Luma y Juan Carlos, su novio, a un Chili's. Salí del periódico y corrí, corrí para llegar porque se me había hecho tarde. Llegué, me instalé y miré esos ojos aborregados del mesero (sí, sí, del mesero) y nos sonreímos al mismo tiempo (sí, sí al mismo tiempo), se acercó y me dijo "en un momento te atiendo". (¿Qué dijeron?, ésta seguramente nos va a aventar su historia de amor, ¡pues no, chulos! Sigan leyendo).

-Jajajaja (yo) no tengo vergüenza, todavía ni me instalo y ya le eché el ojo...
-Espérate, caramba, todavía ni estás borracha y andas de coqueta (JC).
-Déjala, le gustó. (Luma).
-Además, estoy soltera, no tengo compromisos y puedo hacer lo que quiera (como coquetear con el mesero de Chili's por ejemplo).

Se tardo siglos en atenderme, pero cuando lo hizo fue amable y sí le sonreía y sí le coqueteaba y sí lo miraba cada que pasaba. Juan Carlos nomás me hacía burla de que me echaba mis miradas con el mesero y me ponía roja de que me cachaban (mamá si les esto, no es cierto... o bueno, sí, ya sabes cómo soy).

Estuvimos platicando, riendo, charlando, cantando canciones de Estopa (JC se emocionó), Caifanes, Madonna con su Isla Bonita, La oreja de Van Gogh, ellos bebieron margaritas de 39 pesos (*sufro mil* no puedo beber), yo sólo té helado. Comimos alitas y costillas (o más bien: huesos cubiertos con eeeescasa carne, ¿alguien sabe si puedo denunciar eso con la Profeco?), todo con poquito picante.

Cotorreamos un poquito más y pedimos la cuenta. Cuando se acercó a darnos la cuenta, él me dijo:
- Siento que te conozco de algún lado. ¿Dónde estudiaste?
- Estudié en la Políticas en CU.
- No, ¿antes?
- En la prepa 8
- No... yo iba en la 9, pero te juro que me pareces conocida de algún lado (yo nada más sentía que me ponía roja como jitomate maduro).
- Ah...
- ¿No te parezco conocido?
- (La neta no, pensé) Pues hay veces en que pienso "lo conozco" pero resulta que tengo deja vús porque resulta que no los conozco, nomás tengo esa sensación. Quizá sea eso. (O sea cantinfleé, pa' que me entiendan).
- Bueno ahorita les traigo la cuenta. (Bien romántica la cosa).

Y como yo, que no dejo pasar ni una, saqué mi agenda, arranqué un papelito, escribí mi nombre, mi celular. Devolvió el cambio y le entregué el recadito, "por si gustas llamarme".

"Yuriko..." y volvió a repetir que me le hago conocida. Se despidió de mí con un beso.

Ojalá me llame, pronto-pronto las noticias (si es que hay). Por cierto, él se llama Ulises.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Querido diario

Nunca tuve un diario con candadito y cubierta rosa. O bueno sí, tuve uno, pero no era una persona constante al escribir quizá por indisciplina o porque mi vida era igual de divertida que una pared en un pueblo olvidado.

Rara vez llegué a escribir alguna anécdota divertida en él, aunque me propuse escribir diariamente para dejar constancia de lo que hacía o pensaba, sin embargo al releer lo que escribía me enojaba al notar mi odio hacia mí misma, me sentía indigna, tonta, fea, gorda e incapaz de lograr algo así que no había mucho que guardar. Por esos años me peleaba a diario con mamá, siempre fue una relación muy complicada y más en esos años en que quería escapar de algo que ni yo sabía qué era, eso en la prepa se volvió esencial. Luego tenía un liguecito, Iván, que jugaba conmigo y me ilusionaba, estando presente un par de veces coqueteaba con mis amigas y eso me podría, como no podía expresarlo nomás lo vertía sobre mí, porque la culpa era mía.

No había grandes cosas que registrar que no recuerde: la vez que me besé apasionadamente con un dude en la puerta del estacionamiento en la secundaria-cárcel y el director nos cachó. O cuando Uziel se fue a Copala y creía que tenía roto el corazón. O los concursos de escolta o cómo me llamaban gorda y lo mal que me sentía cada mañana con mi cuerpo adolescente sin desarrollo.

Una semana escribí religiosamente a diario, luego a falta de adrenalina desistí. Recuerdo que en seis meses había escrito nada más nueve o 10 días, una miseria, al año tiré ese diario.

En la prepa intentaba lo mismo, pero mi seguridad estaba cada vez más por suelos y sufría una fuerte depresión. Sí tenía ganas de suicidarme, nunca lo intenté, bueno una vez con pastillas, pero sólo logré drogarme demasiado sin mayor percance. Aclaro: todo lo que escribí durante mi estancia en la ENP 8 giraba en torno a mi amor "puro y real" hacia Israel, no escribía de mí sin escribir de él. Dependiente, sí.

En la carrera pasaba algo similar, pero era de mis ausencias de él o de alguien más, durante los primeros semestres la pasé mal, hasta que conocí a Víctor y a Gerardo, quienes fueron mi contacto con el mundo y reafirmaron mi confianza en mí y mis alrededores. Ahí aprendí a escribir de mí para entenderme y terapearme, pero tampoco fui constante, todo era cuando fluía o la inspiración, esa prostituta que se niega el 90% de las veces, tocaba a mi puerta, principalmente de noche.

Luego gané confianza, bajé de peso, me miré al espejo y me vi linda, sexy y todo lo que no había disfrutado de mí al fin lo gozaba con todos sus pros y sus contras, me sonreía y no me importaba dar una cara buena a los demás si no lo quería, sólo me complacía a mí, bueno… en ese sentido, muchas cosas que pasaron en esos días también giraban en torno al galán en turno, para quien también escribía.

Todo esto viene a que mi falta de constancia y de confianza nunca ayudaron a que fuera constante con algo (o alguien), fue hasta que descubrí Metroflog y después Blogger que pude ser un poco más periódica en lo que escribía, aunque hay meses (lo pueden ver) que no escribí nada porque no me nacía o no había nada interesante, hay otros donde sólo hay uno o dos textos y todos eran más "literarios" (frustración clásica de periodista).

Fue hasta que tras la partida del ex y descubrir el blog de Plaqueta, decidí que este blog (su-blog-de-confianza) se convertiría en mi diario vacilador donde escribiría todo lo que quisiera: ocurrencias, vivencias, amores, desamores e iría documentando mi vida personal y colectiva. Fue la mejor decisión, y reto, que pude tomar porque aquí estoy: feliz, más segura y con más proyectos gracias a este espacio. Mi querido diario, mi gran desafío.

Por cierto: ahora tengo mi libreta negra, no es un diario; pero es mi "recorte" de vida para mí y nada más para mí. :) (Tampoco escribo a diario sino cuando se me da mi chingada gana, no siempre hay grandes cosas que contarme).

lunes, 23 de marzo de 2015

Ellos y su forma de ligar enviando fotos desnudos

No sé, no entiendo, no me cabe en la cabeza cómo hay hombres que creen que es sumamente efectivo o agradable que a una le envíen fotos desnudos o de sus penes erectos o que a alguien le interese como, primer acercamiento ligador, una foto de ese tipo.

Ayer un tipo que recién conocí me hizo la plática por Whatsapp, que cómo estás, bien jijiji, que qué haces, que me pongo la pijama, que si me mandas foto de lo que tú quieras y como quieras, no'mbre te acabo de conocer, ay ándale, que no, bueno te mando una mía y tarán: era una foto de él desde los muslos hasta la barbilla completamente desnudo.

Todavía el muy zoquete me preguntó ¿qué parecía la foto?, sólo atiné a decirle: oh, fue un gusto haberte conocido, chaú.
Primera: no le iba a seguir el juego.
Segunda: me pareció sumamente patético que no hubieran transcurrido ni 30 minutos de conversación cuando ya tenía una foto de él sin pudor mostrando sus carnes.
Tercera: parece que porque una le da el número de celular lo interpretan como un "quiere sexo".

Y, lo más importante, por ese "quiere sexo" sus cabecitas huecas maaaaal pedo lo interpreten como "seguro le va a prender una foto de mi pene, es sensual" y no. Pendejo-patético y terrible.

Prefiero seguir sola que estar topándome con esos tipos al por mayor, abundan como cucarachas. Quémenlos vivos y con leña verde, malditos.

domingo, 22 de marzo de 2015

Mis ojitos me arden y tengo ojeras terribles, pero todo es felicidad

Puaj… estoy madreadísima, pero qué buena velada pasé ayer. Tan buenérrima que dormí -cual bulto- a las 4am (uy, tempranísimo), todo fue en honor al cumpleaños del amigo más gruñón que alguien pueda tener (y aguantar): Grumpy *entran fanfarrias*.

Hace un par de semanas, su ex (o actual, no sé, desconozco su vida en ese sentido) me invitó a su fiesta de cumpleaños y acepté gustosa. Fue Dianela, Rafa, Karina, Pau, dos amigos de Grumpy y su hermana.

Nos la pasamos bien chevere cotorreando de esto y aquello, cantando las canciones de Flans, analizando la causa de la muerte del Hijo del Perro Aguayo (lamentable por donde se le vea), vimos la caída de Juan Gabriel, coreamos la de El chico del apartamento 512 y Como la flor de Selena. Y así hasta que, de pronto, uno a uno fue cayendo. La primera fue Dianela, Karina, Rafa, Pau, yo y los demás…

No bebí. Me divertí, me desvelé pero hoy tenía que trabajar (mi triste vida de periodista empedernida) y me tocaba abrir. Me metí a bañar temprano, me apuré, doblé las cobijas y todavía me dio tiempo para recostarme otro rato. Llegué al periódico 10 minutos antes de mi hora de entrada.

Diablos, qué bonito fue hacer 20 minutos al trabajo. ¡Hermoso! Podría acostumbrarme, analizaré mudarme o si sí continuo con el plan de ahorro para comprarme un depa.

Ya ahorita caeré a mi cama como res sedada. ¡La extrañé todo el día!
****
Tengo los primeros dos cómics de ocho portadas alternativas que sacará Marvel, para armar el póster de Avengers: Age of Ultron, aquí donde vi la información.

Gracias, Vale por entregarme el de Hawkeye y llevarme a conocer ese lugar barato y delicioso :3

viernes, 20 de marzo de 2015

A quien corresponda

Sabes... ha sido complicado darle vueltas y vueltas durante días que se fueron convirtiendo en semanas y así hasta llegar al mes en el que tuve tiempo para pensar cada palabra para explicarte mis sentires más profundos, ésos que nunca te dije ni mucho menos te pude escribir.

Siempre he tenido miedos profundos, arraigados en lo más hondo de mi inconsciente por eso huyo ante situaciones que, potencialmente, podrían hacerme feliz, pero no las quiero. O sí las quiero mas no de forma consciente.

Me diste miedo con tu sonrisa perfecta, con tu voz rasposa y agradable a mi oído habituado a The Creedence. Con tu porte seguro, tu cabello azabache y ondulado. Quizá fueron tus manos suaves que me hacían temblar con cada roce o las mariposas que hacías sobrevolar en mi abdomen cada que me besabas. Tal vez fueron tus ojos transparentes que te delataban, la plática inteligente y retadora con que me cautivabas o las risas francas que cada noche en la cama me obsequiabas.

Fueron las películas perfectas que siempre veíamos en la Cineteca o las horas tirados en el pasto de la Facultad. Me diste miedo y por eso huí. Así como tú huiste al final, un final que no me esperaba, inesperado como tu llegada.

Desprovista me encontraste y así fue la misma forma en que me dejaste. No te culpo, yo tenía miedo profundo, enraizado, inagotable a que me fueras a dejar como me dejó mi padre o que murieras como el abuelo. Esos miedos increíbles que son ciertos.

Son mosaicos los que ahora veo. Caleidoscopios de 17 años. Prisión de temores. Sinsabores de angustia. Calabozo de frío, lágrimas y estrés. Temor a la pérdida, a las salidas. A las llegadas. A las huidas.

No te culpo cuando dijiste "me voy a Cancún, chaú" o "en estos momentos me encuentro en Uruguay" o "la estoy pasando muy bien en Cuernavaca", era natural y de esperarse saber que ya me olvidabas o quizá nunca me hice suficiente para que me recordaras.

No te culpo cuando me enteré que salías con tres chicas más o cuando supe que te habías casado ni mucho menos cuando soltaste "tengo dos hijos", era natural y de esperarse que ibas a ser así de cruel conmigo.

No te culpo por haberme llamado en la madrugada desde el aeropuerto sólo para decirme que me querías y que luego desaparecieras de mi vida, ni por haberme hecho creer que podría funcionar esta relación pese a la diferencia abismal de edad entre tú y yo. No te culpo y te perdono.

Te perdono por haberme hecho llorar por tantos años porque decías -prometías- que ibas a quedarte esta vez, sólo esta vez, conmigo, para siempre, abrazados y jamás apareciste. Te perdono el involucrarme en tu vida pese a que querías sacarme de ella a como diera lugar. Te perdono las heridas por presumirme a tu nueva chica.

Puedo perdonarte las miradas despectivas y las mil veces que sentía cómo me dabas la espalda cuando más te necesitaba. ¿Cuántas veces no me hiciste llorar con esta soledad compartida?, ¿cuántas veces tuve que hacerme la fuerte para evitar tus burlas?

Me perdono las salidas inconclusas, los planes estropeados, los viajes indefinidos, los puntos sin final, las heridas, las palabras, los cuentos, las cartas, los desvelos, las caricias, los gritos, los reproches, las víctimas, los celos. Me perdono por haberte querido más de lo que esperabas, por cocinarte una lasaña, por darte lo mejor que había en mí, por mostrarte lo peor que tengo.

Me perdono los enojos y también las alegrías. No haber ido a Six Flags, Tepoztlán ni a Argentina. No conocer Querétaro juntos ni haberte presentado a mi familia. Me perdono no haber sido honesta contigo, por engañarte cuando más te amaba, por besarte hasta que me dolían los labios. Comida con amor para el alma y me perdono sobretodo que dejarte entrar en mi vida cuando sabía que nunca me querrías.

Nunca lo has sabido ni lo sabrás. Esto nunca te lo enviaré ni a México, ni a Cancún, ni a Uruguay, ni a Alemania, ni a Francia ni a Xochimilco o Ecatepec, sólo sé que esto que te escribo es para ti. Para ti aunque nunca lo vayas a leer.

jueves, 19 de marzo de 2015

Tragedias Godínez de ayer y hoy presentan "Olvidé mi cuchara"

Oh, tragedia nacional. 
Ya me disponía a comer mis sacrosantísimos alimentos, abro la bolsita godín de cuadros para sacar mis tuppers godinez de comida y calentarlos, cuando descubro que ¡no traje cuchara! 

¡Argh…! Me encabroné. Aquí no es como el trabajo con los coguorquers vaciladores, ¡no!, aquí no hay cubiertos colectivos… así que me chingué. 

No conozco a nadie como para decirle: "tendrás un tenedor/cuchara/algo que me prestes es que se me olvidó" (tonta). 

Entonces, mejor-mejor, le mandé guatsap a Karina pa que me prestara el suyo y como ya iba a subir a comer me recomendó ir por uno con la señora de la fruta. 

Así que tuve que bajar, dejar mi comida en la entrada, salir, ir con la señora de la comida frente al periódico, pagar un peso por mi cubierto y volver a subir y hacer mi oso no-tan-obvio. 

Grrrr… pero ya comí mi coliflor con queso panela y frijoles. Mi misión ha sido cumplida. 

****
¿Quién dijo que es de buena eeeeducación decir "provecho" cuando las otras personas están a media mordida y entrón a la comida? 

Pinche Manual de Carreño no sabes nada de buenos modales.