lunes, 16 de marzo de 2015

Chappie y lo divertido que tiene

Pues Chappie no es la gran cosa ni nada. A mitad de la película me aburrí porque yo esperaba más acción, madrazos y pues no sé… violencia. Digo, se estaban peleando por un robot indestructible y que tenía conciencia, pero no hubo nada bueno. 

Además fue un desperdicio enoooorme verla en 4DX (quiero mi dinero de vuelta jaja), ante la falta de acción no hubo mucho efecto. La verdad, prefiero ver una película en salas tradicionales porque ya no sabía si estar al pendiente de los momentos de acción de forma visual o preocuparme porque los silloncitos me dieran madrazos. Nonono quiero lo tradicional, pipol. 

Me encanta Hugh Jackman como actor, pero puaj… decepcionante su papel, su peinado de vendedor de metro de la Ciudad de México y bérmudas de cazador australiano (sí, sé que es australiano, pero no tenía por qué chingados verse como boy scout). Por último, un pésimo-pésimo malo que no brilla por su maldad… no me enamoré de él ayer. Lástima. 

Tuvo sus partes buenas-divertidas de reflexión. Diego-chef me dijo que era increíble que un robot tuviera más conciencia sobre la maldad humana que nosotros los humanos. Además la transferencia de conciencia de un cuerpo a una máquina para garantizar la supervivivencia e inmortalidad es un tema muy loco. Que no la vean los extremistas católicos-cristianos porque van a gritar que desafía los mandatos divinos. Pero… a mí esa parte me gustó. 

Chappie es cursi hasta el hartazgo y es un animalito que va aprendiendo qué chingados es el mundo, pero tiene un complejo como de Tarabilla y argh es desesperante. 

La mejor escena es cuando Chappie le da una santísima madriza a Jackman, lo deja casi moribundo y le dice: "Te perdono, hombre malo"… jajajaja así son los ex, en general, o sea te madrean, saquean y muelen tu alma para decirte: está bien te perdono jajaja. Qué vacilón. (Ay, Yuriko te estás proyectando, qué oso gooooeiiii ya no eres de oooonda, osh…). 

Yo digo y recomiendo que esperen a que salga en el 7 algún domingo a las 10 de la noche como película estelar o veanla en sala 2D porque ya más no vale la pena. 

Lo mejor: la bagui de tres quesos que me comí antes de la película. Deliciosa, pero excesivamente cara. ¿Puedo reportar a Cinépolis porque no me dijeron que el jamón de pavo y el aguacate tenían costo extra? 

¡PROFECOOOOOO! 

sábado, 14 de marzo de 2015

Encuentro con el ex

Todos los paisajes cambiaron, en todas partes hay andamios, en todas partes hay escombros. Eso es lo que dice. Mi geografía, Roberto. Mi geografía también ha cambiado. Eso es lo que dice.
Mario Benedetti. 


Luego de pensar y pensar y repensar y volver a repensar ir o no a la pachanga de Marisol, decidí ir. Se me hizo fácil y tenía ganas. También al aceptar que iría ya sabía que había una posibilidad del 90% de encontrarme con Andrés y eso me aterraba, me hizo sudar frío.

Luego de un precopeo con Luma, Sol y sus amigos, decidí ir a La Chilanguita a celebrar con Mari. Luma fue valiente y un gran apoyo (muchas gracias por acompañarme, lo aprecio demasiado), me tranquilizó antes y durante. Cuando llegamos, él no estaba y me sentí tranquila y sin tensión, sin embargo, luego de casi dos horas de estar ahí llegó.

Volteé y de reojo lo vi. Se me heló la sangre. Si me saludaba cómo iba a reaccionar: ay, hola, ¿cómo estas? *sonrisa hipócrita* u hola *a secas* o quizá simplemente ignorarlo. Pero ninguna era la opción. No sabía cómo reaccionar, qué hacer, qué decirle; ser amable; ¿y si me odiaba?, ¿y si me hacía algo y lo golpeaba? Siempre imagino el peor de los escenarios posibles y, en verdad, me imaginé el peor a lo largo del día. Pronóstico que no pasó, obviamente.

Llegó un momento en que un amigo de él, estando en bolita, le empezó a decir: "güey, ahí, atrás de ti, está Yuriko, ¿le habló?", extendió su mano hacia mí, pero antes de tocarme la quitó porque él le dijo: "no, güey, no...". Volví a sentirme incómoda. Luego de un par de veces más que le dijo este chico a él que pues me hablara, volteó, me tocó el hombro y me dijo el universal: "hola, no te había reconocido". Lo único que hice fue corresponderle el saludo con una sonrisa.

Todo lo demás prosiguió como si fuéramos amigos que teníamos tiempo de no ver, que cómo estás, que qué haces, ahora dónde andas, qué ha sido de tu vida... y a lo largo de la charla me sentí relajada. Ambos estamos pelones jaja. Bromeamos con que parece que se quitó 5 años de encima, me hizo burla porque siempre me piden mi credencial y recordamos una salida donde al querer entrar a ver El lobo de Wall Street me pidieron mi -hace un año- IFE y me puse punk.

Nos reímos de las diferencias entre nosotros. Seguimos siendo muy opuestos: él tan quieto, yo tan intempestiva y cambiante. Lo miraba a los ojos y no me veía en él, no reconocía algo de mí en él, sólo ahí supe que me había perdonado, que todo el odio, rencor, resentimiento y todo lo malo se había esfumado, que vernos sonreír había sido la forma más sana de sanarme y cerrar este capítulo que tanto me hizo -hice- sufrir tanto.

Luego de casi media hora, tal vez más o tal vez menos, me despedí de él. Nos dijimos cuídate, nos abrazamos y adiós.

Quizá me sentí tan tranquila con esta partida porque así es como las personas deben despedirse con una sonrisa, con un abrazo y un adiós definitivo Así debimos despedirnos y no con lágrimas y no con promesas estúpidas, no con "podemos seguir siendo amigos", no con "te quiero y jamás te lo dije", no con "espero te vaya bien" entre el dolor, no con problemas idiotas ocasionados por las diferencias. Así es como debimos despedirnos Andrés y yo, aquel 17 de mayo: con una sonrisa y un abrazo.

Y de pronto me sentí como una ganadora y no dejaba de sonreír. Todo lo malo que había pasado se desvaneció en tan sólo unos minutos, con unas palabras simples y el mirarlo a los ojos me hizo darme cuenta que -al fin- me había perdonado. Y por alguna extraña razón sentí que había recuperado algo de mí. Siento que puedo volver a escribir como antes, algo en mí volvió: las ganas y la pasión por algo que había dejado en el camino durante el dolor: Yo.

"Mi geografía también ha cambiado", es mi conclusión.
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Me soñé con el cabello largo, como antes, y esa chica de cabello largo, ondulado y negro, me miraba a mí la de ahora con cabello corto y negro-azul, y  me daba una sonrisa tan abierta y tan franca que hay una ternura en mí y para mí en este momento que no puedo describir.

:D

Para mí: 

miércoles, 11 de marzo de 2015

"Es que los hombres también sufrimos violencia"... (post feminista y quejoso)

("También", o sea que asumen y ven que sí hay violencia hacia la mujer, pero se hacen de la vista gorda, aja-ja... ya salió el peine). 

Hace un par de días, debatía con un amigo sobre que el chantaje emocional es una de las formas más efectivas de violencia y él argumentaba que las mujeres somos las expertas en hacer dramas para hacer sentir mal al otro u otra; sin embargo no coincidí del todo en su punto de vista.

O sea, en cuanto a violencia no importa si es hombre o es mujer quien la ejerce sino que pues es violencia, así de simple. He conocido uno o dos chicos que pasaron, neta, violencia durante su noviazgo mientras que he conocido a más de cinco amigas que la han padecido en más de una ocasión y no, no es porque 'pendejas' o porque elijan mal, el hecho es que ciertos tipos de violencia están tan aceptadas e invisibilizadas que las vemos/sentimos/asumimos como normales aunque son pequeños detalles que se van haciendo bolas de nieve.  


Por ejemplo, esta imagen retrata muy bien lo que sucede con la violencia hacia las mujeres, los micromachismos son tan comunes y aceptados que pos meh... es normal ni nos damos cuenta. Y creo que siempre me molesta un poco que los hombres digan: es que nosotros también sufrimos violencia por parte de las mujeres y sí les creo, pero no mamen, no veo por la calle morras gritándoles una serie de guarradas de lo que se les antojaría hacer con ustedes o de lo que les provocan. 

Tampoco sufren de manoseos ni son obligados a tener sexo. No son violados porque son más débiles. No he sabido de machicidios nomás porque se le pasó la mano a la mujer. En cambio, sí hay violaciones, sí hay feminicidios luego de haber sido violadas y torturadas, sí hay mujeres hospitalizadas por violencia doméstica, sí hay violencia económica y sí hay misoginia tanto de hombres como de mujeres. 

Yo viví a los 11 años el que un cabrón se masturbara frente a mi prima y a mí, a los 14 los besos forzados y toqueteos debajo de mi falda de un compañero de la secundaria, a los 16 me siguieron, a los 17 el que era mi novio me gritó en la calle, a los 24 -hace un añito- padecí los "masajitos" del jefe y que me tomara de la cintura y hace unos meses pasé por el "de tal forma, ya no me vas a gustar tanto"... 

Por razones como ésas, que han sido heredadas generación tras generación, nuestras madres, tías, primas, abuelas nos enseñan toda una serie de protocolos de "seguridad" desde niñas: 

NO andes sola de noche. 
NO te vistas provocativa. 
NO bebas mucho y si bebes ten cuidado que no te pongan algo en la bebida, por mucho que sea tu amigo. 
NO discutas con un hombre, si te dice algo no le hagas caso. 
NO uses faldas, vestidos ni ropa escotada no te vayan a violar por andar provocando. 

(Entre otras que se me escapan en este momento de la cabeza). 

No, señores, ustedes no sufren la misma violencia que nosotras y nosotras sí luchamos cada día por tener respeto de ustedes. 

Y no, no soy una odia-hombres, pero sí odio y odiaré la falta de educación y madre que tienen hacia nosotras. 
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Aquí el texto que escribí sobre mi jefe. 
Aquí el de gritos en la calle. 
Aquí de un viaje en taxi.
Aquí el de los incidentes que he tenido y me han traumado. 

jueves, 5 de marzo de 2015

¿Soy o no soy zorra?, el dilema postmoderno

Hace un par de semanas que platicábamos las chicas en mi ex oficina, alguien sacó a colación a Taylor Swift -ni siquiera recuerdo por qué o con qué motivo- y nomás escuché después: "pero si es bien zorra", taaan normal y tan quitado de la pena que me extrañó (no tanto, ahora que recuerdo) que una mujer lo dijera con demasiada naturalidad. Salido del alma. 

Me volteé y le pregunté el porqué y ¡zham! es porque… pues… este… eeeeh… ha salido con muchos chicos. La neta me sentí ofendida y mi amiga en cuestión me empezó a enumerar los chicos con los que salió que incluían al güey de Crepúsculo. Y aunque hubiera salido con medio Estados Unidos eso no demuestra nada. 

Aclaro que me sentí ofendida porque he salido con muuuchos chicos y hubo una temporada en que mis amigos los apodaban o simplemente ni los identificaban porque durábamos saliendo una semana, por mucho dos y cambiaba, alegando que me aburrían. Entonces, siguiendo la lógica de mi amiga, tomando en cuenta que he salido con cantidad que pasa de 10 chicos eso me hace una zorra. (Hola, mamá, mira no me he titulado, pero me puedo jactar de ser rete zorra y avispada, siéntete orgullosa…). 

Y bueeeeno, no me parece tan mala idea porque la cerrazón mental y la sociedad nos han inculcado como niñas que nomás estamos diseñadas -remaaarcado- para estar con un -remaaarcado- solo hombre y que quien está con más tiene mierda en el cerebro y hay que apredrearla. Aunque si un hombre sale/está con más de una es un cabrón y hasta le aplauden. 

Así que analizando la situación no me ofendió tanto porque pues sí he salido con muchos, pero qué chingón me la he pasado cosa que las mojigatas -dudo- puedan pasarla un 10% así en sus grises vidas. 

¿Y asté chupa, muerde o mastica? ¿O se le hace agua la canoa? 

PD: por salud mental dejemos de crear etiquetas y de nombrar a las personas por cómo viven, hacen y lucen; creo que nos evitaríamos muchos arrebatos y malas pasadas. Vivan y dejen vivir o morir, según sea el caso. 

miércoles, 4 de marzo de 2015

Primer día superado (casi) con éxito

Luego de la acidez marca "traigo el infierno en mi estómago" que me cargo por los nervios y el ajetreo de días previos, todo el día resultó exitoso.

Ya firmé mi contrato temporal -el primero de tres antes del definitivo-, lo que se traduce como que ya vendí mi alma clasemediera al periódico, me entregaron mi credencial con una foto donde no se me ve el mechón tono brisa marina y mis ojitos apenas son perceptibles (jajaja ojitos de regalo, así me decían en la secundaria), trae hasta mi número de seguridad social (que ni pinches sirve para nada, digo… si me casi muero llegando ahí me podría morir, ya he tenido experiencias cercanas del tercer tipo con esos cavernícolas). Me emocioné cuando me la dieron *vuelco al corazón*.

A mí y otros dos ingresos nos pasaron a dejar a la redacción, una en el cuarto piso, la chica de las botas vaqueras y yo en el quinto (¡le tomé foto sin que se diera cuenta!), quería saludar a Karina mas no pude nos fuimos por otro laredo.

Lo malo de ser "el nuevo" son las presentaciones: "mira, ella es Yuriko, la nueva…", "¿Yuriko, verdad?" (clásico de clásicos en mi vida), "¿Tu nombre es japonés?" (otro clásico) y los básicos: "bienvenida", "cualquier cosa que necesites aquí andamos", "mucho gusto" y blablabla.

Otra cosa mala es que no tienes pinche acceso a ni madres: que quieres entrar a la plataforma no puedes, que quieres entrar a la plantilla no puedes, que el correo no tienes y se vuelve un poquito tedioso, mientras leía y leía y leía notas de política y mis blogs pendientes o atrasados.

Y la peor de todas es no saber en dónde jodidos se encuentra algo vital, como el baño… (bueno, ya sabía su ubicación desde que fui practicante ahí) o el comedor, en mi caso. Ya me hacían Karina y Blanca comiendo en las imprentas *insertar meme de Obama Not Bad* porque mi sentido de ubicación es muy malo en sitios laberínticos como el periódico. Pero ya supe dónde queda y mañana llevaré mis alimentos en tupper-godín para no olvidar los tiempos en la agencia y los coguorquers vaciladores (¡los extrañé mucho!).

(Alguien dígale a la Sra. Carmen -la de la comida- que encontré un mejor precio, sazón y porciones chingonas. Por tan sólo 35 pesos tienes sopa, arroz, frijoles, guisado y agua, todo estuvo muuuuy rico. La sopa sin tanta grasa, con jitomatito y sazón chiiiido. Fui feliz.)

Estuvo leve y chido. Héctor -de quien hablé aquí- se acercó a saludarme aunque ni se había percatado de mi adorable existencia, y está lejitos de mí lo cual me da tranquilidad :), no queremos problemas con su ex loquita que trabaja ahí.

Me sigue doliendo el estómago, ya me compré una leche de magnesia pa' que me aliviane y ni así, ya se me calmó la acidez pero el chingado dolor persiste. Si no supiera que la leche de magnesia es laxante ya me la estaría tomando como agua de tiempo grgrgr…

Si muero, mis cómics se van conmigo. He dicho.

Ahora sí, mi lechita-mi omeprazol y a dormir.

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Saludos a Iván, hermano de Dinorah, porque le gustó este blogcito vacilador y, sin conocerme, le caigo bien. Gracias y buena vibra. :)

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Y en mi funeral que suene esta:


FIN

martes, 3 de marzo de 2015

Trámites con tenis andando

Ayer fui a dejar mi mundo de papeles a El Universal -mi nuevo trabajo- para que me hicieran mi examen médico y ya me entreguen mi credencial y todos esos trámites burocráticos, que tanto odio.

Creo que el error fue haber ido al periódico en tenis, con mis tenis azul turquesa -nuevos y limpios- porque todos los trajudos que pasaban se me quedaban viendo feo y por encimita del hombro, pero puaj... equis somos guapas... ¡no es cierto!, no importó mucho porque iba a dejar papeles y llegué en bici y me fui en bici, así que los tacones no son una opción, no para mí.



Los otros dos chicos, que también van a entrar a trabajar mañana, fueron más decentes que yo. Uno fue de traje, saco, corbata, camisa y zapato boleado -muy pinche, por cierto- y la otra chica de pantalón azul marino, blusita negra, saco negro y botas vaqueras que estaban bien feítas, pero pos iban más, mucho más, ad hoc que yo al código de vestimenta del lugar (m-a-m-o-n-e-s).

Luego me di cuenta que la chica, es una chica trans y tenía más bubis y pompis que yo, y sus piernas de trompo de pastor: gordas gordas sus muslos y sus pantorrillas reflaquitas... después -platicando con ella- descubrí que hacía fisicoculturismo, por eso tenía esos muslos y brazos dignos de un boxeador. Mis respetos y muy amable ella.

Pasé al examen médico: que tengo 4 kilos de sobrepeso (¡pinche gorda!), que tengo las amigdalas grandes y por eso ronco (tanto que me jactaba de no roncar), que si el Bioelectro sí me quita las migrañas que porque no sirve, que no estoy loquita ni incapacitada para trabajar, (Doctora: ¿escuchas voces? -Voces: dile que no, dile que no... -Yo: para nada, doc :D), que no tengo sífilis (en serio, me mandaron a hacer un VDRL aka: examen de sífilis), que estoy bien de mis triglicéridos y mis leucocitos y todas esas chivas que los médicos sí entienden: APTA PARA TRABAJAR. (No consumir drogas sí funciona).

Entregué el veredicto final y me fui. Mañana debo presentarme para iniciar mi primer día como coeditora del portal El Universal Estado de México, ahora por allá nos leemos y por aquí. Échenme sus buenas vibras y sus bendiciones porque estoy bien nerviosa.

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Por cierto, ayer soñé que quien será mi jefa me enviaba un correo, revisé en la mañana y no había nada: falsa alarma.

¡Ven! A ese grado llegan mis nervios...  

domingo, 1 de marzo de 2015

Adiós, nalgón...

Sin duda alguna, el viernes fue uno de los mejores días del año y donde pude superar uno de los miedos que más me han afectado en los últimos meses. También cerré un ciclo y pronto abriré otro, donde me esperan nuevos retos, aventuras, personas y crecimiento, estoy segurísima que me irá muy bien.

Todo empezó a la hora de la comida, fuimos a comer y beber cerca del trabajo, el clásico precopeo, con motivo de mi despedida y la noticia que les quería compartir. En realidad, los platillos tampoco fueron cosa de otro mundo, pero sí el precio de la cerveza (dos por 15 pesos), total que nos quedamos ahí un buen rato y nos valió una pura y dos con sal que tuviéramos que regresar a trabajar (aunque la neta yo ya no tenía por qué regresar).



Después fui por mi tarjeta de crédito (ya me vendí al sistema cuando dije que no lo quería hacer porque pienso que los créditos son del diablo, pero ahí me ven pidiéndola sólo porque la necesito para pagar mis viajes planeados y las vacaciones de mis papás) y huí temprano del trabajo y seguimos bebiendo en el lugarcito al que fuimos.

De hecho, ya había cerrado el dueño el lugar, pero nos dejó seguirla y consumirles sin ningún problema.

Con esta canción me hizo llorar César porque es tradición que cuando alguien sale de la empresa se le pone una rolita de José José, a mí me tocó esta:


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Después nos fuimos al karaoke Chelato's Bar y continuamos la fiesta chida con todos los chicos, cantamos desde Julión Álvarez hasta Cristian Castro, pasando por Lupita D'Alessio y Yuri hasta las salsas chidas. Ahí Sol me regaló un par de rosas (que no quieren abrir y temo que se secarán muy pronto) y brindamos porque la vida nos juntó y fuimos felices.