viernes, 26 de diciembre de 2014

Canciones para un corazón roto

Pues estaba haciendo la limpia clásica del Año Nuevo y encontré una lista de reproducción que le entregué a mi tormento del año pasado, antes de irme a mi viaje a Mérida. En el sobre manila le entregué unas cartas, unos poemas que le había escrito y estas canciones con las que me acordaba de él bastante y así fue mi forma de decirle adiós.

Aquí viene desde mi ronco pecho (y en el orden en que se las escribí. Sí, soy una cursi, déjenme).

1- Across the universe- The Beatles


2- Quiero ser- Amaia Montero 


3- Aunque no sea yo- Gastelo




4- Something about us- Daft Punk 


5- Mi vida- DLD 


6- Usted- Diego Torres y Vicentico 


7- Esto de quererte- Vicentico 


8- Contigo- Joaquín Sabina


9- Cobarde- Vicentico 


10- Nadie se queda- Gastelo



Y después de escuchar todas las canciones me doy cuenta que soy una azotada, sentimental y cursi de lo peor. Bueno lo de cursi ya lo sabía. (Lo demás también jaja...). 
Pero... con esas canciones me acordaba muchísimo de él y pues eso fue en octubre-noviembre del año pasado y se las dediqué antes de decirle adiós definitivamente. 

Y ahora sí, quemaré esto último que conservaba de él. 

jueves, 25 de diciembre de 2014

Ella*

Mujer de 1.68, caucásica. Cabello rapado de los lados, fleco color azul y degradando a morado hacia las puntas. Lentes de sol. Nariz fina, con una ligera redondez en la punta. Barbilla afilada y pómulos ligeramente prominentes. Las orejas son medianas y sobresalen ligeramente. Los labios tienen un brillo rosado natural. 

En el cuello tiene un tatuaje de corazón, simulando el broche de transformación de Sailor Moon. Sus pechos pequeños apenas resaltan a través de la playera blanca de manga corta y cuello redondo, que tiene un estampado de pug disfrazado de tiburón que sentencia: “It is not funny”. El brazo derecho está cubierto por varios tatuajes destacando una chica pin-up que le abarca casi todo el brazo, un pez coy y unas rosas en la muñeca, mientras que el izquierdo tiene un par más como dibujos abstractos, frases, un gato japonés pelirrojo y unas calaveras con adornos en la parte de la muñeca. 

En la mano izquierda trae dos anillos grandes y brillantes de plata y en la derecha usa una pulsera gruesa de piel color negro. Viste un pantalón de mezclilla azul claro, con algunos desgarres en la parte de los muslos, los cuales destacan al ser grandes y acordes a sus caderas anchas, y unos vans negros con algunos detalles blancos que apenas son perceptibles a la vista.

*Trabajo de descripción para el Taller de periodismo narrativo 

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Si van a ponerse pedos no vomiten el camión, plis

Y hoy en casos y cosas curiosas que me pasan a mí: un cabrón se vomitó en el camión. *cara de asco*

Pues, venía tranquilamente pendejeando junto de la ventana, sentada, cómoda en el camión cuando de pronto escuché un pluj, volteé a ver al compa que estaba al lado de mí, que dormitaba, y vi que traía baba escurriéndole de la boca. Bueeeeno, yo pensé que era baba...

Hasta que me llegó el olor raro, asquerosamente nauseabundo y me revolvió el estómago. De por sí, traigo las náuseas a TODO (no, no estoy embarazada ni tengo ganas de tejer...) y luego me pasa esto, fueron 15 minutos horribles y llenos de tortura y sufrimiento estomacal.

Ya después el chavo se cambió al asiento con su novia y ¡no mamen!, dejó embarrado el piso y el asiento y me dio más asco. Ahí me ven tapándome la nariz con mi bufanda para no hacerle segunda y vomitarme en el mismo lugar. Luego, pa' joderla... una niña se sentó en el asiento y no se dio cuenta, ya mejor ni le dije nada para no hacer más grande el show ni la vergüenza del muchacho vomitón.

Para cambiarme de lugar tuve que hacer circo-maroma-y-teatro y no pisar, no embarrarme, no tocar el asqueroso "regalo" que dejaron el camión.

Aún traigo mis náuseas. Lo peor es que no me podía bajar porque ya era tarde y era el último camión que me dejaba en la esquina de mi casa, entonces era aguantarme o tomar taxi o tomar un camión e irme caminando por las calles solas y oscuras de mi rancho. Y ps... sí, amachiné y me aguanté ahí, hecha un manojo de náuseas, asco y concentración en mi zona de confort.

Además tenía la preocupación de que me hubiera salpicado mis botas chidas que me gustan tanto o el pantalón, por fortuna no fue así.

Si van a irse de pedos estas fechas, o cuando sea no me importa, lleven una bolsita y no hagan porquerías ni se duerman que luego el cuerpo tiene esos reflejos de muy mal gusto y le aguadan la vida a uno o dos o varios en un lugar público (sí, eso también incluye el metro). Y lleven papel, siempre. ¡Asco!

Argh...¡me duele el estómago! :(

lunes, 22 de diciembre de 2014

Las cosas feas de los brindis

Aceptarlo es el primer paso y dar unas palabras durante un brindis es horrible. Son aburridos y toda la gente te mira y es muy gacho que uno que otro se cuchicheé con el de al lado y se rían después. Nonono. No me gustan los brindis. Y más si son del trabajo, los considero demasiado hipócrita. 

(Wow, denme un premio por haber descubierto el hilo negro, amiguitos. Soy una genio #Sarcasmo). 

Y ya. Todos los discursos son hipócritas, menos este discurso bien honesto y sin pelos en la lengua. 

Lo bueno es el alcohol. Oh, brindis, queridos brindis, que nunca te falte el alcohol porque ese día me vuelvo loca. 



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Comunicado parroquial: 

A partir de esta semana empieza mi recuento del 2014 *kemoción* así que no se lo vayan a perder, queridos. 

domingo, 21 de diciembre de 2014

El mal gusto de los hombres...

No exactamente de los hombres, claro. Pero sí de un ex. Verán ayer mi mamá quiso hacer una posada aquí en la casa y jamás me hubiera imaginado que a ese hombre lo volvería a ver y en una fiesta. Llegó porque es primo de una sobrina de mi papá (larga, larga historia) y creo que ella lo invitó. Obviamente nadie sabe sobre lo que pasó entre él y yo, a excepción de una tía de el muchacho en cuestión (y ahora ustedes).

Cuando llegó me temblaron las piernas. Pero tengo una razón.

Lo conocí en 2009, si no mal recuerdo, en una fiesta de la familia de él (su familia y la mía se llevan muy bien desde hace muchos años), nos llevamos bien, platicamos, nos entendimos y nos queríamos conocer, pero no nos pasamos los números. Así que intenté conseguir su correo con su prima (la sobrina loca de mi papá con quien no me llevo bien) sin mucho éxito porque no era el correcto. #BadLuckYuriko

Sin embargo, mis papás fueron padrinos de un sobrino de este chavo, así que fui a la fiesta y cuando llegó nos la pasamos juntos toooooda la tarde-noche, platicando, bailando y riéndonos como idiotas enamorados. Fue una noche bien bonita (escribí esto para él, denle clic y listo), aunque en ese entonces yo tenía novio me importó una y dos con sal porque ps este tipo me ofreció irnos de viaje y así lo hice. Me largué con él 4 días a Ixquimiquilpan y ni siquiera avisé y casi me corren de la casa cuando regresé. Todo un show digno de mi vida alocada.



Estuvimos saliendo un par de meses, peeeeero... sus hermanas (tan horribles y huecas, que se sienten tocadas por dios y las reinas del mundo nomás porque viven en Naucalpan que ni de su burbujita mínima han salido) y su mamá se empezaron a meter en la "relación", leían nuestras conversaciones, sabían a dónde iba, con quién, a qué hora: TODO. Y yo me cansé. Un día me dijo: es que quieren ir a hablar con tus papás y decirles todo. Ah sí: porque la culpa, tooooda la culpa, la tenía yo; él era el santo en este embrollo.

Sus hermanas fueron a hablar con una de sus tías (con quien me llevó muy bien y platicábamos de vez en cuando) y ella me defendió diciéndoles que yo era una buena chica, inteligente y estudiando mi carrera con harto empeño, tranquila y con aspiraciones y sueños, así que se dejaran de meterse en lo que no les incumbía (pinches metiches...). Después de todo el show horrible, decidí dejar de salir con él por mi salud mental, también porque me cansaba y mortificaba demasiado pensar en lo que esas personas les podrían decir a mis papás. Dejamos de vernos, pero no de hablar.

Curiosamente, con él tenía una confidencialidad muy poco usual en un tipo con quien apenas salgo y él sentía lo mismo. Así que esporádicamente nos veíamos y platicábamos de lo que nos había pasado y nos dábamos consejos. Quizá un par de veces pasó algo más. Hasta que nos hartamos.

Más bien, en una fiesta él fue con la que en ese entonces era su novia: una chica delgada, alta, linda, agradable; pero medio penosa y controladora. Cuando me vio en ese momento ni me saludó, no me dirigía la mirada ni nada por el estilo, sin embargo cuando se fue ella, empezó a cotorrear conmigo, hablarme y todo como antes. Lo mandé al diablo.

En 2012 me enteré que se iba a casar y escribí algo para él, de hecho el día de su boda yo me estaba muriendo de una cruda espantosa en la que terminé con omeprazol directo en la vena y pasé una Navidad restringida y comí pechuga de pollo con chayotes y brocoli (¿cómo se escribe? Me lo dejan en los comentarios) con una rebanadita de jamón de pavo, por aquello de los sabores navideños.

Y entonces, se casó. Nos habíamos eliminado de Facebook y ya ni usaba el Messenger, así que el contacto lo perdí.

Hasta que...

Seis meses después de que se casó me mandó un mensaje a Facebook (porque la tonta de mí no lo había bloqueado, no vi la necesidad para hacerlo) y me mandó una foto de (me da una vergüenza decirlo, pero a todas nos ha pasado) su pene...
Lo mandé a la chingada y le pedí que jamás me volviera a buscar porque no quería tener problemas ni con su familia ni con su ahora esposa.

Y... qué pinche fea está. No está linda, bonita, guapa ni buena. O sea... ¿qué pedo? Debería existir pena capital para quienes se queden con mujeres más feas. Eso se siente... extraño.
Es decir, tenía un estándar muy alto, y no lo digo por mí, sino por la otra chica que conocí y sus anteriores novias... y terminó con... ¡eso!

Ay, lo bueno, es que algunas sí aprendemos de nuestros errores y nos buscamos un error más guapo, igual de pendejo; pero más guapo...

Ay, Betito, qué malos ratos y malos gustos. Seguro tu familia lo apoyó.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Pachanga jarcor de dos días

Ayer iba a publicar la crónica del brindis con los coguorquers y mis jefes en el restaurante El 10 de Reforma, peeeero... tuve trabajo y debía programar notas para la tarde ya que nos fuimos a nuestra comida ooooficial de la empresa en el Yoi de Palmas.

Originalmente este post se iba a llamar "Dos tarros, tres cervezas y un perla negra", que era el saldo de la noche anterior, se quedó en borrador y ya no lo terminé porque me fui de fiesta.

Primero lo primero. La noche del jueves.
Mis compañeritos coguorquers y yo ya habíamos planeado ir a desgañotarnos en un karaoke y echar la chela y convivir entre nosotros, pero ps a la mera hora nos dijeron que uno de los jefazos no iba a estar en la ooooficial así que nos dijo que fuéramos, primero, al Roseta en la Roma y yo iba con mis fachas y no quería ir porque nos arruinaron los planes, así que... delibéramos y fuimos.
No sin antes irnos al Salón Corona a echarnos unas chelas (de mientras... una ya tenía sed y ps faltaba mucho pa'l brindis) y nos la pasamos bien chido.

Hablamos de la infidelidad (OOOH, tema escabroso para muchas y muchos), cotorreamos. Angélica se le bajó la presión, Javier se puso a bullearnos a todos por turnos, el más bulleado (como siempre jajaja) fue Enrique (¡Hola!), Sebastián se dejó ir como gorda en tobogán y rompió la dieta (tragedia nacional), César como siempre de malora y poniendo el ambiente, Mariana, que la adoptamos en el equipo de editorial y se portó como toda una guerrera, tal como deben ser las mujeres oaxaqueñas.
Total que después nos salimos de ese lugar y tomamos el camioncito que nos llevara para el brindis ooooficial de la empresa, pero llevábamos un buen desmadre, ya íbamos enfiestados: Angélica albureaba a todos, Sebastián ya se sentía pedo, todos decían que ya estaba borracha y no (o quizá sí).

Llegamos a El 10 al ladito del (3 veces ache) Senado y nomás estaban dos gatos ahí, solos esperando, entramos con uno de los jefes y empezamos a pedir pizza. Pizza de queso mozzarella, con peperoni, salami, hawaiana y así como unas 7 pizzas. Tragar-tragar-tragar. Después fue beber-tragar-beber-beber-beber.

La convivencia se puso bien chida. Nos alcanzó la que es mi jefa directa y nos dio un discurso personal muy bonito, dijo que yo era la anarquista del equipo, que no me puedo gobernar (y qué bonito que te digan eso, o sea... voy más allá de la rebeldía, chavos, estoy en un nivel superior), pero que todos hemos formado un equipo muy trabajador y aplicado.

Como a las 10, los jefazos pidieron shots de tequila doble (¡DOBLE!) para brindar todos juntos y de un jalón. Obviaaaamente, no me lo tomé, si lo hubiera hecho, segura estoy que habría acabado en coma como el día de mi cumpleaños, del año pasado, donde acabé de estado vegetativo por beber casi toda una botella de tequila, luego de unas tantas más de cerveza. (Qué bonita fiesta fue, puro desmadre, aunque ya no puedo hacer más pachangones aquí. Pero como diría la tía Chonita "esa es otra historia").

Y enseguida, todavía no les hacía digestión el tequila cuando trajeron unas perlas negras para que, ahora sí, todos acabaran en coma. Al final sí me la terminé y fue muy divertido. Me salí a las 11, me fui caminando hasta el metro Insurgentes solita, pero con mi alma.

Al llegar a casa, Novio imaginario estaba enojado, mi mamá despierta esperándome, Lany me gruñía por haber llegado tarde. Yadira estaba dormida y ni me peló la canija. El del taxi, que se tardó aaaaaaños en llegar, me hizo la noche con su plática, la cual no recuerdo, pero me divirtió mucho con su charla amena y vaciladora. Veníamos risa y risa, o igual lo soñé... (no me extrañaría).

De izquierda a derecha: Karime, Javier, Sebastián, Yo, Enrique, Mariana y César.
Quien tomó la foto fue Angélica. 


***
Ayer, desperté con dolor de cabeza, no muy jarcor; con mucha hambre, sueño y unas ojeras del tamaño de China. Pero bien feliz. Me quería llevar un vestido para la fiesta del trabajo, pero decidí irme como todos los días: pantalones y botas. 

Todos llegamos crudelios, cansadísimos y con ganas de unos chilaquiles (que los conseguimos fríos u_u y más caros y sin mucho pollo y sin el sabor casero de los chilaquiles de confianza a la vuelta del edificio donde trabajo), así que mientras trabajamos, engullimos nuestros no-tan-delicioso placer culposo. 

A media jornada laboral (¡qué godinez me estoy volviendo!) nos fuimos al restaurante japonés Yoi en Palmas, medio nice el lugar y la gran mayoría de la empresa iban muy guapetones, arreglados y bañaditos. Perjumados y toda la cosa, bien bellos. Y una en sus fachas diarias... 

La comida estuvo de lo más aburrida, nadie hablaba, la música super fea con In the navy o YMCA o algunas de Lady Gaga y Britney Spears, aburrido y agüitado. Nos dieron arroz frito, arrachera en teriyaki (estaba hiperdulce y ps te abrumaba un poco el paladar), después nos dieron el postre, que fue lo mejor de la comida: flan napolitano y helado de vainilla. No todo estuvo perdido. 

Nos quedamos un ratito después. Empezamos a hablar sobre seguirla y que a dónde, que quiénes sí van, que cuánto estaba la chela, que un lugar donde bailar, que donde cantar. Optamos por ir a la Zona Rosa. Terminamos en Cueva de Lobos, donde compramos un cartón de chelas, bebimos, después llegaron otros coguorquers y como ya éramos muchos para la mesa que habíamos pedido y como estaba lleno no había modo que nos cambiaran de mesa o juntaran otra. 

Nos movimos y fuimos a bailar a un lugar bien locochón y prendido, que no recuerdo cómo chingados se llama. Compraron 20 cervezas, pa' empezar. Yo nomás escuché música para mover el bote y no paré en toda la noche. Bailé salsa, cumbia, rock en español, rock, pop, tribal, merengue, entre otros, con varios de mis compañeritos. El buen César fue el más prendido, de los hombres, durante tooooda la noche. 

Pidieron otras 20 cervezas, se acabaron de volada. Bailé-bailé-bailé y más bailé. Cometí un pequeño desliz, pero no hay de qué preocuparse, no pasó (ni pasará) a mayores. Y ya me divertí como tenía mucho que no me divertía ni me sentía tan a gusto conmigo ni con mi alma fiestera ni con mi cuerpo ni con mi ambiente. Me sentí segura bailando. Mariana me hizo mancuerna como pareja de baile y también me dio asilo porque no me quería perder de esa buena ondez que traíamos todos. 

Saldo: tengo lastimada la rodilla de tanto mover las carnes en diferentes ritmos y brincos. Tengo unas ojeras terribles, mi alergia está a todo y tengo el doble de sueño que ayer. Además tengo dolor en el cuello, de tanto matear (que ni mata tengo jajaja) y un poco la espalda, ¿por qué? No tengo idea. Creo que ahora sí ya conozco a más compañeros y eso me alegra un poco. 

Ahora, queda ir al karaoke. Próxima parada: karaoke jarcor. 

De izquierda a derecha: Sebastián, Yo, Erik, César, Mariana, Enrique y Rodrigo.
Quien tomó la foto fue Angélica, no le gusta salir en las fotos jajaja (hola, manita). 


Nota al pie:
Y ya: nada de besos lo que resta del año. (Jajajaja... el chiste se cuenta solo)

jueves, 18 de diciembre de 2014

Pensamiento de Clarice Lispector

Ya escondí un amor por miedo de perderlo. Ya perdí un amor por esconderlo. Ya me aseguré en las manos de alguien por miedo. Ya he sentido tanto miedo, hasta el punto de no sentir mis manos. Ya expulsé a personas que amaba de mi vida, ya me arrepentí por eso. Ya pasé noches llorando hasta quedarme dormida. Ya me fui a dormir tan feliz, hasta el punto de no poder cerrar los ojos. Ya creí en amores perfectos, ya descubrí que ellos no existen. Ya amé a personas que me decepcionaron, ya decepcioné a personas que me amaron.

Ya pasé horas frente al espejo tratando de descubrir quién soy. Ya tuve tanta certeza de mí, hasta el punto de querer desaparecer. Ya mentí y me arrepentí después. Ya dije la verdad y también me arrepentí. Ya fingí no dar importancia a las personas que amaba, para más tarde llorar en silencio en un rincón. Ya sonreí llorando lágrimas de tristeza, ya lloré de tanto reír. Ya creí en personas que no valían la pena, ya dejé de creer en las que realmente valían. Ya tuve ataques de risa cuando no debía. Ya rompí platos, vasos y jarrones, de rabia. Ya extrañé mucho a alguien, pero nunca se lo dije.

Ya grité cuando debía callar, ya callé cuando debía gritar. Muchas veces dejé de decir lo que pienso para agradar a unos, otras veces hablé lo que no pensaba para molestar a otros. Ya fingí ser lo que no soy para agradar a unos, ya fingí ser lo que no soy para desagradar a otros. Ya conté chistes y más chistes sin gracia, sólo para ver a un amigo feliz. Ya inventé historias con finales felices para dar esperanza a quien la necesitaba. Ya soñé de más, hasta el punto de confundir la realidad. Ya tuve miedo de lo oscuro, hoy en lo oscuro me encuentro, me agacho, me quedo ahí.

Ya me caí muchas veces pensando que no me levantaría, ya me levanté muchas veces pensando que no me caería más. Ya llamé a quien no quería sólo para no llamar a quien realmente quería. Ya corrí detrás de un carro, por llevarse lejos a quien amaba. Ya he llamado a mi madre en el medio de la noche, huyendo de una pesadilla. Pero ella no apareció y fue una pesadilla peor todavía. Ya llamé a personas cercanas de "amigos" y descubrí que no lo eran... a algunas personas nunca necesité llamarlas de ninguna manera y siempre fueron y serán especiales para mí...

No me den fórmulas ciertas, porque no espero acertar siempre. ¡No me muestren lo que esperan de mí porque voy a seguir mi corazón! No me hagan ser lo que no soy, no me inviten a ser igual, porque sinceramente ¡soy diferente! No sé amar por la mitad, no sé vivir de mentira, no sé volar con los pies en la tierra. ¡Soy siempre yo misma, pero con seguridad no seré la misma para siempre!

Me gustan los venenos más lentos, las bebidas más amargas, las drogas más potentes, las ideas más insanas, los pensamientos más complejos, los sentimientos más fuertes. Tengo un apetito voraz y los delirios más locos. Pueden hasta empujarme de un risco y yo voy a decir: "¿Qué más da? ¡Me encanta volar!".

Visto en Facebook.