sábado, 13 de septiembre de 2014

No vuelvo a viajar en taxi

Tengo esa costumbre: se me hace tarde y tomo taxi. Pero ya no lo vuelvo a hacer.

Hoy me llevé un GRAN susto, carajo. Me subí a uno emplacado, con su tarjetón grandote y verde a la vista, todo en orden, sin embargo, el chofer era sospechoso. 

Al poco rato de haberme subido sentí ñáñaras y noté cómo me veía, lo cual me provocó cierta incomodidad y miré hacia la ventanilla, apreciando el paisaje mientras, en mi mente, planeaba el escape o los puntos donde mi descenso no se vería afectado por algún ataque de violencia. 

Total que me sentí peor cuando apoyó su codo en el asiento del copiloto y me miró, pensé "ya valí madres, ya valí madres, ya-valí-madres" y nomás esperaba que me tocara la pierna pa' abrir la puerta del taxi y saltar (me aloco, pero en verdad me sentí en peligro), después volvió a su posición frente al volante y continuó manejando. 

Cuando yayaya sentí repelús fue cuando miró mi bolsa y mis botas, se fijó cómo estaba vestida, así que me dije "nel, ya bájate, pero donde haya harta gente" y así lo hice en el mercado de San Ángel, le pagué y el cabrón ojiverde morboso se fue. 

Toda nerviosa, me fumé un cigarro. Y todo ha transcurrido normal desde entonces. 

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Hoy comprobé la teoría del papá de Alfredo, la cual rezaba más o menos así: 
Cuando uno se encuentra realmente en peligro, lo primero que te avisa es el culo, se contrae. El culo es el que te avisa que algo no está bien, que estás a punto de valer madres. 

Y oh, qué razón, ¡qué razón! Oh. Es cierto. 

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Te odio México, te odio Setravi. 

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Yo estoy bien, igual fue mi imaginación migrañosa, pero pa' qué jugarle al chingón, ¿pa' qué? 
Como dice JuanGa: pero, ¿qué necesidad, para qué tanto problema?

viernes, 12 de septiembre de 2014

El diablito cogelón de Vancouver

Resulta que la gente anda indignadísima en la ciudad canadiense porque les quitaron una estatua de don Cristobal Colón para poner un Diablo con un pene enorme y erecto. Jajaja ¡qué risa! 
Pero ya la quitaron, aunque quedaron bonitas fotos de este suceso. 

Por supuesto. James me mandó este meme, igual que esto de aquí, bastante ilustrativo de como DEBE ser un viernes coqueto: 
Aunque se vayan al Infierno jajaja
Ya me imagino si eso ocurriera aquí en México con alguna estatua de nuestros héroes nacionales, los P-padres de la P-patria y el desmadre que armarían los puristas religiosos al ver la imagen de El Maligno incitándonos a pecar y comernos el cuerpo en posiciones cochinotas. ¡Qué buen desmadre armarían!

Anímensennnn, yo los ayudo o de menos les doy promoción. 

Acá la nota de este particular y chusco suceso en inglés. 

Mi chamba (actual) y sus estándares mamones

(Post largo y chairo)


Pues ahora resulta que el “NuevoEditor” que lleva la batuta aquí en la redacción eeeeenorme de no uno no dos sino tres gatos (“NuevoEditor”, “La correctora callada” y yo) pues nos mandó un correo con especificaciones para los textos y las colaboraciones que llegue a pedir o a mandar algún externo a la empresa.
“Con la finalidad de manejar los mismos estándares en los textos, les pido se guíen por los puntos que les pongo más abajo y, a su vez, le indiquen a sus colaboradores que también envíen sus materiales bajo los mismos términos:
-          Alineación: Izquierda
-          Tipografía: Arial
-          Tamaño de la letra: 12 pts
-          Interlineado: Sencillo
-          Espaciado: 0 pts, tanto anterior como posterior
-          Sangría: Ninguna
-          Saltos de página: ninguno
Agradezco su atención y que pasen buen día.”

La carrera que nunca, nunca, terminé (sueño feo)

Hoy como todos los días me levantó por el celular, pospongo la alarma y me vuelvo a meter a la suavidad, ternura y cálida cama, me vuelvo a quedar dormida y no quería despertar (digo, si debía despertar porque tenía *remarcado* que ir a trabajar porque soy una mujer que cumple con su deber sin rechistar, sin quejarse, con valor y entrega) (no es cierto y ustedes lo saben, de todo me quejo jajajá) porque tenía frío y flojera y porque es viernes y ya no me gusta mi trabajo horroroso en Santa Fe.

Pero hoy, hoy fue maravilloso (ay ajá, ¿y luego?). Tuve un sueño bonito, intrigante, revelador y exasperante, así todo junto.

Estaba en una carrera y había muchísima gente, varios bloques de corredores y mucha emoción, por aquí, por allá, por más allá. Era una onda como Battle Royale (ah, de mis películas japonesas favoritas, pero a mí mamá le causó horror, entonces aprendí que esas películas se disfrutan mejor en soledad, o de menos no con la familia), nos decían que la carrera debía ser terminada en 30 minutos, o sea cada bloque “liberado” cada cinco minutos, debía terminar la competición en ese tiempo.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Forma fácil y sencilla de acabar con los silencios incómodos

1- Lo rompes y punto. 

Si este paso importante no funciona, pasa al siguiente. 

2- Haces lo de la imagen:



3- Te mueres de risa.

martes, 9 de septiembre de 2014

Escribo por un ataque de ansiedad

¡Lo que me faltaba, tener un ataque de ansiedad en plena jornada laboral! Me duele la cabeza, siento que me falta el aire, ya me quiero ir para salir a respirar y siento que todo el mundo me observa como si estuviera loca por estar cantando repetidamente mi canción favorita de Monsieur Periné.

Odio los ataques de ansiedad, intento controlar mi respiración: inhalo-exhalo un rato. Después me pongo a cantar y como debo despejar mi mente, pues lo hago escribiendo y heme aquí escribiendo sobre mis ataques que me han dado más seguido últimamente.

Seguro pensarán: “te estás volviendo loca” y no. La verdad es que en tu mente se siente como un miedo real, como algo que pasará y que será realmente malo. En fin.

lunes, 8 de septiembre de 2014

No se metan con mi cu-cu

Estoy harta del mundo.
Quiero cerrar mi Facebook. ¿Qué necesidad tenemos de enterarnos todo de todos, aunque nos enteremos de personas que ni nos interesan? Argh…

Pero.

¿Y el blog? ¿Dónde lo voy a difundir? Oh, una razón poderosa, muy poderosa para mí.

Ah. Y luego ayer unos tipos me venían siguiendo en un coche. Me bajé tres cuadras antes de llegar a mi casa para comprar una bolsa de pan, para mis sándwiches de la semana, cuando salí de la tiendita, unos cuatro tipos venían lento, lento, no sé qué diablos me venían diciendo porque, para joderla, tenía mis audífonos. Y me siguieron hasta la siguiente esquina y ahí me metí a un garaje donde venden antojitos mexicanos, se fueron los chavos esos y me fui a casa. Estaba bien asustada. *sniff*